Repetidores Wi-Fi de malla con móviles Android antiguos

  • Un smartphone Android viejo puede actuar como repetidor o punto de acceso Wi-Fi, ya sea usando el hotspot nativo o apps como NetShare.
  • La correcta configuración (banda, cifrado, contraseña y proxy) y la ubicación intermedia del móvil son clave para mejorar la cobertura.
  • Esta solución es barata y flexible, pero ofrece menos potencia, estabilidad y opciones que un repetidor Wi-Fi o sistema mesh dedicado.
  • En usos intensivos o redes grandes compensa combinar buenas prácticas con equipos profesionales y, si hace falta, soluciones de gestión avanzadas.

repetidor Wi-Fi

Si en tu piso el Wi-Fi va como un tiro en el salón pero se desploma en cuanto cruzas un par de puertas, no eres el único. Muchos hogares tienen zonas muertas de cobertura por culpa de paredes gruesas, distribuciones raras o routers mal ubicados. Antes de gastarte dinero en un repetidor o un sistema Wi-Fi de malla, puedes probar un truco muy apañado: aprovechar un smartphone Android viejo como repetidor Wi-Fi de malla improvisado.

Un móvil antiguo, que de otro modo estaría criando polvo en un cajón, puede convertirse en una solución práctica y gratuita para mejorar la cobertura o incluso convertirlo en un servidor multimedia doméstico. Con las herramientas adecuadas y una buena colocación, puedes usarlo como punto de acceso, puente o pseudo-repetidor, ya sea usando funciones nativas de Android o con aplicaciones especializadas como NetShare/WiFi Repeater. No es tan potente como un sistema mesh profesional, pero bien configurado puede sacarte de más de un apuro.

¿Qué hace realmente un repetidor Wi-Fi con un móvil Android?

Lo primero es entender que un repetidor Wi-Fi no crea Internet de la nada: simplemente recibe la señal existente del router y la vuelve a emitir para que llegue más lejos. Al usar un Android como repetidor, el teléfono se conecta al Wi-Fi de casa y, a la vez, genera una nueva red inalámbrica propia a la que se conectan el resto de dispositivos.

En la práctica, el móvil actúa como un punto intermedio entre el router y la zona con mala señal. Desde la parte de red, hace de puente entre dos interfaces: la Wi-Fi con la que se conecta al router y la interfaz de punto de acceso (hotspot) con la que crea la nueva red. El rendimiento no es idéntico al de un repetidor dedicado, pero para navegar, ver vídeos o usar apps de ofimática suele ser suficiente.

Eso sí, no todos los móviles gestionan esto igual. Android como sistema permite compartir conexión, pero la forma concreta de hacerlo depende del fabricante y de la versión de Android. Algunos modelos solo comparten datos móviles, otros permiten compartir también la Wi-Fi a la que están conectados, y en otros hay que recurrir a apps de terceros que montan un proxy o un túnel local para reenviar el tráfico.

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Opciones para reutilizar un Android como repetidor o punto de acceso

Hay dos enfoques principales para aprovechar un Android viejo en tu red doméstica: usar el modo hotspot nativo de Android o apoyarte en aplicaciones de terceros que simulan un repetidor Wi-Fi real. Conviene saber qué hace cada método para elegir el que mejor se adapte a tu casa.

1. Usar el punto de acceso nativo de Android

El método más sencillo es tirar del tethering o zona Wi-Fi integrada en el sistema. Tradicionalmente se usa para compartir los datos móviles del teléfono con otros dispositivos, pero en muchos móviles recientes también permite compartir la conexión Wi-Fi del router, creando una red alternativa que amplía el alcance.

En las últimas versiones de Android (12, 13 y posteriores), algunos fabricantes han añadido la función de compartir la conexión Wi-Fi entrante, no solo los datos móviles. El comportamiento varía según marca y capa de personalización, pero el esquema general es este:

  • El móvil se conecta por Wi-Fi al router principal (la red de tu casa).
  • Activas la zona Wi-Fi o punto de acceso portátil.
  • El teléfono crea una nueva red inalámbrica con su propio nombre (SSID) y contraseña.
  • Los demás dispositivos se conectan a esa nueva red, que utiliza como salida la Wi-Fi que recibe del router.

Los pasos habituales para comprobar si tu Android permite compartir la Wi-Fi son similares a estos (puede cambiar algún nombre de menú según la marca):

  • Entra en Ajustes del sistema.
  • Busca el apartado Redes e Internet o similar.
  • Accede a Compartir Internet, Zona Wi-Fi o Punto de acceso portátil.
  • Lee la descripción de la función: si indica que se puede compartir Internet “a través de tu red Wi-Fi o de datos móviles”, tu móvil soporta compartir la señal del router; si solo habla de datos móviles, entonces tendrás que usar una app de terceros.

Si tu dispositivo sí permite compartir la Wi-Fi, el proceso para crear el “repetidor” es muy directo: entras en la configuración de zona Wi-Fi, eliges nombre de la red, contraseña, banda (2,4 o 5 GHz) y tipo de seguridad, y activas el punto de acceso. Para asegurarte de que la conexión que comparte es la de tu router y no tu tarifa móvil, lo ideal es desactivar los datos móviles o retirar la SIM del teléfono viejo.

2. Apps de terceros: convertir el Android en pseudo-repetidor real

Si tu Android no permite compartir Wi-Fi de serie, puedes recurrir a aplicaciones como NetShare – no-root-tethering (también conocida como WiFi Repeater en algunos casos) que funcionan desde Android 6 en adelante. Estas herramientas crean una red Wi-Fi propia y usan un proxy local o túnel VPN interno para reenviar el tráfico hacia la red original.

La gran ventaja de NetShare y similares es que funcionan sin necesidad de root, lo cual es clave si quieres usar el móvil del trabajo o un terminal al que no quieres meter mano. La parte menos cómoda es que, para que los dispositivos cliente tengan Internet, muchas veces debes configurar un proxy manualmente con la IP y el puerto que muestra la app.

El flujo típico con NetShare – no-root-tethering es algo así:

  • Instalas la app en el móvil antiguo y la abres.
  • Concedes el permiso de ubicación (Android lo exige para escaneo y gestión de redes Wi-Fi).
  • Activas la casilla Start WiFi Hotspot para que el teléfono cree su propia red.
  • La app muestra el nombre del punto de acceso, la contraseña, la IP (Address) y el puerto (Port) del proxy interno, así como un botón WPS desactivado en muchos casos.

Para dispositivos Android que se conecten al repetidor, lo más cómodo suele ser instalar también NetShare en el cliente, de forma que la app configure automáticamente el proxy al pulsar en Connect y completar la conexión con el botón WPS virtual que ofrece la app en el móvil repetidor.

Si el dispositivo cliente es un ordenador con Windows, una consola, una Smart TV o cualquier equipo que no tenga la app, hay que definir manualmente el proxy en la configuración avanzada de la red Wi-Fi a la que te conectas. Por ejemplo, en Windows:

  • Abre el Panel de control.
  • Ve a Redes e Internet > Opciones de Internet.
  • En la pestaña Conexiones, pulsa en Configuración de LAN.
  • Marca “Usar un servidor proxy para la LAN”.
  • Introduce como dirección del servidor 192.168.49.1 y como puerto 8282 (son los valores habituales que muestra NetShare, aunque conviene confirmarlos en la propia app).
  • Pulsa en Aceptar/Aplicar en todas las ventanas.
  • Conéctate a la red generada por el móvil desde el icono de Wi-Fi de Windows e introduce la contraseña.

Cuando quieras volver a usar tu conexión habitual con el router, tendrás que desmarcar el uso del servidor proxy en esa misma ruta, porque si no, Windows intentará seguir saliendo a Internet a través del móvil aunque ya no lo estés usando como repetidor.

Configurar paso a paso un Android antiguo como repetidor Wi-Fi

repetidor Wi-Fi

Usar un móvil viejo como repetidor Wi-Fi no es complicado, pero requiere seguir una serie de pasos con cabeza. Lo ideal es preparar bien el dispositivo, configurar el punto de acceso y después ajustar la posición física para sacarle el máximo partido.

Preparar el teléfono: batería, temperatura y conexión

Antes de nada, asegúrate de que el teléfono que vas a sacrificar está en buen estado básico y puede aguantar encendido muchas horas. No necesitas que la batería sea nueva, pero sí que no se apague a los cinco minutos. Algunos puntos previos importantes:

  • Mantén el móvil enchufado a la corriente mientras hace de repetidor. El consumo energético es elevado y la batería se vacía rápido.
  • Evita que se sobrecaliente: colócalo en un lugar ventilado, sin cubrirlo con manteles, mantas o cojines, y lejos de fuentes de calor.
  • Actualiza Android a la última versión disponible para tu modelo, si es posible, para ganar estabilidad y parches de seguridad.
  • Conéctalo primero a la Wi-Fi del router principal y comprueba que navega con normalidad antes de activar el punto de acceso.
  • Si todavía tiene SIM, desactiva los datos móviles o quita la tarjeta para evitar que use la tarifa en lugar de la Wi-Fi de casa.

Crear una nueva red Wi-Fi con el móvil (modo hotspot nativo)

Si tu móvil permite compartir la Wi-Fi del router, el procedimiento típico para crear la red de refuerzo sería:

  • Conecta el Android antiguo a la red Wi-Fi de tu casa como haces con cualquier otro dispositivo.
  • Ve a Ajustes > Redes e Internet (o Conexiones) > Zona Wi-Fi/Compartir Internet.
  • Entra en las opciones de Punto de acceso Wi-Fi y personaliza estas variables:
    • Nombre de red (SSID): algo identificable, por ejemplo “Wifi-Habitacion”, “Wifi-Pasillo” o similar.
    • Contraseña: una clave segura, larga y que no sea la que venía de fábrica en el móvil.
    • Banda: 2,4 GHz para más alcance y compatibilidad; 5 GHz para mayor velocidad y menos interferencias si los dispositivos están cerca.
    • Seguridad: preferentemente WPA2-Personal o, si está disponible, WPA3 o WPA2/WPA3 mixto. Evita usar la red abierta sin contraseña.
  • Activa el punto de acceso y comprueba desde otro dispositivo que aparece la nueva red y se conecta correctamente.

En algunos modelos (por ejemplo, ciertos Samsung Galaxy), al activar el punto de acceso la Wi-Fi se desactiva automáticamente y el teléfono solo comparte datos móviles. Algunos incluyen opciones avanzadas como “Wi-Fi sharing” para poder compartir también la Wi-Fi. Si tu móvil no ofrece nada parecido y corta la Wi-Fi al encender el hotspot, este método no servirá como repetidor puro y deberás recurrir a aplicaciones tipo NetShare.

Configurar NetShare/WiFi Repeater para repetir la Wi-Fi

Cuando el móvil no soporta de serie la compartición de Wi-Fi, NetShare – no-root-tethering suele ser la mejor opción. Esta app tiene millones de descargas en Google Play, un modelo gratuito con versión premium de pago sin suscripción, y suele ser más compatible que alternativas como WiFiRepeater.

El flujo típico con NetShare es este:

  • Instala NetShare – no-root-tethering en el Android antiguo.
  • Conecta ese móvil a la Wi-Fi de casa y luego abre la app.
  • Concede el permiso de acceso a la ubicación, necesario para detectar y gestionar redes.
  • Activa la casilla Start WiFi Hotspot. Tras unos segundos, verás el nombre de la red que ha creado y la contraseña.
  • En la opción Configure podrás cambiar parámetros como la clave o algunos ajustes avanzados.

Para conectarte desde otro móvil o tablet Android, lo ideal es:

  • Instalar también NetShare en ese segundo dispositivo.
  • Abrir la app, entrar en Configure y buscar el apartado Proxy.
  • Activar la opción de Proxy Address o similar.
  • Volver a la pantalla principal de la app y pulsar en Connect.
  • Cuando la app te pida pulsar el botón WPS en el móvil repetidor, hazlo en la propia interfaz de NetShare del teléfono antiguo para completar el emparejamiento.

Si vas a conectar dispositivos que no son Android (como un PC con Windows, una Nintendo Switch o una consola similar), después de seleccionar la red emitida por NetShare y escribir la contraseña, la conexión fallará hasta que metas el proxy. En la Nintendo Switch, por ejemplo, tras el fallo te permite “cambiar ajustes” de esa red y es ahí donde debes introducir:

  • Servidor proxy: 192.168.49.1.
  • Puerto: 8282.

En Windows, como comentábamos, esto se hace desde las Opciones de Internet de la LAN. Una vez definido el proxy correcto, la conexión se completa y podrás usar esa Wi-Fi repetida, aunque con cierta pérdida de velocidad y algo más de latencia.

Dónde colocar el móvil amplificador para ganar cobertura

La ubicación del móvil es casi tan importante como la configuración. Si lo dejas donde ya no llega bien la Wi-Fi del router, el resultado será pobre, por mucha app que uses. Lo ideal es situarlo en un punto intermedio entre el router y la zona donde quieres mejorar la señal.

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Una buena estrategia es buscar con tu propio teléfono una zona donde la Wi-Fi del router todavía tenga buena estabilidad pero ya no sea tan potente. Ahí suele ser el lugar óptimo para colocar el móvil repetidor. Puedes ayudarte de herramientas de test de velocidad o simplemente observar si las páginas cargan con rapidez y sin cortes.

Algunos consejos prácticos para colocar el móvil:

  • Ponlo en una superficie estable y elevada (una estantería, una mesa, la parte alta de un mueble), evitando el suelo.
  • Evita esconderlo detrás de televisores, grandes espejos o electrodomésticos metálicos, que pueden bloquear la señal.
  • Déjalo cerca de un enchufe para mantener el cargador conectado sin cables tirantes.
  • No lo tapes ni lo apoyes sobre tejidos gruesos para evitar sobrecalentamientos.

Lo normal es tener que hacer algo de prueba y error: mover el móvil medio metro hacia un lado, repetir un test de velocidad, recolocarlo, etc. En experiencias reales, pasar de 60 Mbps a 120 Mbps solo por perfilar bien la posición es totalmente posible, aunque no se alcancen las cifras cercanas al router (por ejemplo, 700/450 Mbps justo al lado del punto de acceso principal).

Elección de banda, seguridad y otros ajustes importantes

Para que el invento funcione de forma razonable hay que tomar algunas decisiones técnicas sobre la banda de frecuencia, el tipo de cifrado y las opciones avanzadas que ofrecen algunos móviles modernos.

Banda de 2,4 GHz vs 5 GHz al compartir Wi-Fi

La banda de los 2,4 GHz proporciona más alcance y penetra mejor paredes gruesas, pero tiene menos velocidad máxima y sufre más interferencias de otras redes vecinas y dispositivos (mandos, microondas, etc.). Es la mejor opción si los dispositivos que vas a conectar solo soportan 2,4 GHz (caso frecuente en domótica barata o muy antigua) o si la distancia es grande.

La banda de los 5 GHz ofrece mayor velocidad y menor saturación, a cambio de ser algo más sensible a la distancia y a los obstáculos. Como en un escenario de tethering o repetidor casero los dispositivos suelen estar cerca del móvil, suele ser la banda más recomendable para portátiles, tablets, smartphones o Smart TVs recientes. Muchos usuarios optan por 5 GHz de forma sistemática cuando sus clientes lo soportan, por estabilidad y rendimiento.

Al configurar la zona Wi-Fi del teléfono, casi siempre tendrás que elegir una banda u otra (la mayoría de móviles no pueden emitir en doble banda simultánea en modo hotspot). Conviene probar ambas en tu caso concreto y quedarte con la que dé mejor combinación de cobertura y velocidad.

Seguridad: cifrado, contraseña y uso responsable

Al crear una nueva red Wi-Fi desde un móvil, debes tomarte en serio la seguridad. Las opciones habituales son:

  • WPA2-Personal: estándar todavía muy extendido y soportado por casi cualquier dispositivo.
  • WPA3-Personal: más seguro, pero solo compatible con equipos relativamente nuevos.
  • Modo mixto WPA2/WPA3: equilibra compatibilidad y seguridad cuando está disponible.

Lo recomendable es usar siempre un cifrado moderno y evitar redes abiertas. Aunque solo vayas a emplear el móvil como repetidor de forma puntual, una red sin contraseña permite que cualquiera se conecte, robe ancho de banda o intercepte tráfico sin grandes complicaciones.

También es buena idea:

  • Elegir una contraseña larga y poco evidente, aunque sea algo fácil de dictar a tus amigos.
  • Desactivar el punto de acceso cuando no lo estés usando, para no dejar una puerta innecesaria abierta.
  • Revisar los dispositivos conectados desde los ajustes del hotspot si tu móvil lo permite.

Si el Android viejo ya no recibe actualizaciones de seguridad, úsalo solo como punto de acceso “tonto” y evita iniciar sesión ahí en servicios sensibles (banca, correo corporativo, etc.). Deja que sean los dispositivos más actualizados los que gestionen la parte crítica.

Usar el móvil como repetidor de datos móviles (tethering clásico)

Además de repetir la Wi-Fi de casa, un Android viejo también puede funcionar como una especie de router 4G/5G casero si le pones una SIM con datos. Esto resulta útil cuando quieres llevar conectividad a una zona donde ni siquiera un repetidor tradicional soluciona nada, pero sí llega cobertura móvil.

En este escenario, el móvil no se conecta al Wi-Fi del router, sino que usa datos móviles y comparte esa conexión a través de su propia red Wi-Fi. Es ideal para dar Internet a dispositivos de domótica con mal receptor Wi-Fi situados muy lejos del router, o para habilitar conectividad en segundas viviendas donde no quieres pagar otra línea fija.

La configuración es muy similar:

  • Inserta una SIM con datos en el teléfono.
  • Activa los datos móviles desde Ajustes > Conexiones.
  • Ve a Conexión compartida / Punto de acceso Wi-Fi y configura nombre, contraseña, banda y cifrado como antes.
  • Enciende el hotspot y conecta a esa red los dispositivos que quieres que tengan Internet.

El punto crítico aquí es controlar el consumo de datos y, para mayor protección, considerar usar una VPN. Un portátil descargando actualizaciones o un televisor reproduciendo vídeo en alta calidad pueden fundir en poco tiempo una tarifa pequeña. Si no tienes datos ilimitados, utiliza este método con moderación y, si es posible, activa límites de datos o avisos en el propio Android.

Ventajas y desventajas de usar un móvil como repetidor Wi-Fi

repetidor Wi-Fi

Convertir un smartphone antiguo en repetidor o punto de acceso tiene cosas muy positivas, pero también limitaciones claras frente a repetidores Wi-Fi dedicados o sistemas Wi-Fi mesh profesionales.

Puntos fuertes de esta solución

Las principales ventajas de usar un móvil como repetidor son:

  • Coste cero si ya tienes un Android viejo en casa. Evitas gastar en repetidores o PLCs solo para un uso puntual.
  • Configuración rápida desde los ajustes del propio teléfono o una app sencilla como NetShare.
  • Es muy fácil activar y desactivar el modo repetidor bajo demanda, sin dejar nada encendido cuando no se necesita.
  • Sirve para cualquier tipo de dispositivo: ordenadores, móviles, consolas, televisores, aparatos de domótica… lo que sea capaz de conectarse a una red Wi-Fi y, cuando toque, de usar un proxy.
  • Es una idea especialmente práctica en segundas residencias o alojamientos temporales donde no quieres invertir en infraestructura fija.

Aspectos negativos y limitaciones frente a un repetidor dedicado

Sin embargo, hay desventajas importantes que debes valorar antes de convertir esta solución en algo permanente:

  • La batería sufre mucho: el móvil debe estar casi siempre enchufado y trabajando al 100 %, lo que acorta su vida útil. Lo recomendable es usar un terminal al que ya no vayas a dar otro uso.
  • La cobertura y la potencia de emisión son menores que las de un repetidor Wi-Fi o un router de gama media, porque los móviles montan pocas antenas y muy pequeñas.
  • No hay doble banda simultánea en modo hotspot: tienes que elegir entre 2,4 GHz o 5 GHz, mientras que muchos repetidores y sistemas mesh manejan ambas a la vez.
  • Cuando compartes datos móviles, el consumo de la tarifa puede dispararse si no vigilas, especialmente si conectas dispositivos que consumen mucho ancho de banda.
  • En redes montadas con apps tipo NetShare, hay cierto aumento de latencia y pérdida de velocidad respecto a la conexión original, ya que se añade el proxy y el reenvío interno.

Por todo ello, la combinación ideal suele ser usar el Android viejo como solución de emergencia o para reforzar puntos muy concretos, y recurrir a repetidores o sistemas mesh cuando necesitas estabilidad, potencia y facilidad de gestión en toda la vivienda.

Cuándo compensa comprar un repetidor Wi-Fi o un sistema mesh

Si después de probar con tu móvil viejo ves que la señal sigue siendo escasa, inestable o insuficiente para todo lo que haces (jugar online de forma competitiva, teletrabajar con muchas videollamadas, ver contenidos 4K, etc.), es probable que te interese un repetidor Wi-Fi de calidad o un sistema Wi-Fi de malla.

Un buen repetidor actual debería cumplir al menos estos requisitos:

  • Compatibilidad con Wi-Fi 6 para aprovechar al máximo conexiones de fibra rápidas y reducir la latencia.
  • Doble banda simultánea (2,4 y 5 GHz), gestionando de forma inteligente el tráfico según el tipo de dispositivo y la distancia.
  • Puertos Ethernet Gigabit para poder conectar por cable ordenadores, televisores o consolas y exprimir hasta 1 Gbps simétrico.
  • Buena gestión interna de clientes, para que no se sature en cuanto conectas varios dispositivos a la vez.

Marcas como AVM (por ejemplo, la gama FRITZ!Repeater) ofrecen modelos que cumplen todo esto y se integran bien con routers avanzados. Un sistema Wi-Fi mesh, por su parte, reparte varios nodos por la casa y gestiona automáticamente cambios de punto de acceso y balanceo de carga, algo que con un móvil-repetidor improvisado es imposible.

En entornos de empresa o instalaciones grandes, lo recomendable es dar un paso más y combinar puntos de acceso gestionados con herramientas de monitorización, políticas de seguridad y, si se quiere ir un paso más allá, paneles en la nube (AWS, Azure, etc.) y soluciones de inteligencia de negocio tipo Power BI. Incluso es posible desarrollar software a medida que automatice la gestión de puntos de acceso móviles, mida calidad de señal y aplique reglas de seguridad o algoritmos de inteligencia artificial para optimizar la red.

Problemas frecuentes al usar un Android como repetidor y cómo afrontarlos

Al convertir un móvil en repetidor Wi-Fi improvisado pueden aparecer distintos problemas: desde que la opción de compartir conexión no exista en los ajustes hasta cortes aleatorios en la red. Conviene saber qué mirar para no volverse loco.

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Un fallo habitual es no encontrar la opción para compartir Wi-Fi o activar el modo repetidor. En modelos muy antiguos de Android, el tethering puede estar limitado solo a datos móviles o directamente no aparecer. Como referencia, se recomienda no ir mucho más atrás de 6-7 años con el teléfono que quieras usar: por estabilidad, seguridad y compatibilidad con apps modernas.

Otro síntoma típico es que el móvil se recalienta, se reinicia solo o entra en modo ahorro de energía tras un rato funcionando como repetidor. Esto suele indicar que el hardware no da para mantener la carga de trabajo durante muchas horas, o que se está usando un cargador insuficiente. Dejar el terminal enchufado permanentemente, con un cargador decente y buena ventilación, ayuda a minimizar estos problemas.

También es frecuente que el teléfono pierda la Wi-Fi del router de vez en cuando, especialmente si la señal es débil en la zona donde lo has puesto. En este caso, lo mejor es moverlo algo más cerca del router o revisar si hay interferencias (otras redes muy potentes, obstáculos metálicos, etc.). Reiniciar el móvil, actualizar a la última versión disponible de Android o iniciarlo en modo seguro a veces reactiva funciones de compartición que parecían desaparecidas.

En redes montadas con apps como NetShare, una queja recurrente es que la velocidad es muy baja en ciertos dispositivos (por ejemplo, en una consola como Nintendo Switch, donde se ha reportado que descargas muy ligeras tardan varios minutos en avanzar un solo porcentaje). El propio enfoque de usar un proxy local introduce sobrecarga, y no todos los equipos gestionan igual de bien ese tipo de conexión. En muchos casos, para jugar online o descargar juegos grandes, sigue siendo preferible buscar una alternativa más estable o una ubicación distinta para el móvil.

Al final, reutilizar un smartphone Android antiguo como repetidor Wi-Fi o punto de acceso es una manera ingeniosa de exprimir un dispositivo que ya no usabas y mejorar la señal en zonas conflictivas de la casa sin gastar dinero extra. No sustituye a un sistema Wi-Fi profesional, y tiene sus pegas en velocidad, cobertura y consumo de batería, pero como solución rápida, barata y flexible para cubrir huecos de cobertura o montar puntos de acceso puntuales cumple de sobra, especialmente si eliges bien la app, cuidas los ajustes de seguridad y colocas el móvil en el punto adecuado. Comparte la información para que más usuarios conozcan del tema.