Qué son 5G SA y 5G NSA y en qué se diferencian

  • 5G NSA aprovecha el núcleo 4G EPC añadiendo radio 5G NR, ofreciendo más velocidad y capacidad pero con limitaciones en latencia y funciones avanzadas.
  • 5G SA utiliza un núcleo 5GC nativo de la nube y radio NR, habilitando network slicing, IoT masivo y comunicaciones ultra fiables de baja latencia.
  • La transición se apoya en técnicas como DSS y en el uso combinado de bandas como 700 MHz y 3,7 GHz, con despliegues graduales en España y el resto del mundo.
  • Para aprovechar plenamente 5G SA es necesario contar con móvil y SIM compatibles, así como con despliegues comerciales basados en el nuevo núcleo 5GC.

Ilustración sobre redes 5G SA y 5G NSA

El término 5G se ha colado en nuestro día a día desde hace unos años, pero no todo el 5G que vemos en la pantalla del móvil es igual ni ofrece las mismas capacidades. Entre tecnicismos como 5G NSA, 5G SA o DSS es fácil perderse, y al final muchos usuarios no tienen claro si están disfrutando del “5G completo” o de una especie de 4G vitaminado.

Para aclarar el lío, es importante entender que el estándar 5G se ha diseñado en varias fases, que combinan elementos de la red 4G con los nuevos componentes 5G. La clave está en cómo se organizan el núcleo de red, las antenas y tu móvil para ofrecer más velocidad, menor latencia y nuevas funciones como el network slicing o el IoT masivo. Vamos a desgranar, con calma y con ejemplos, qué son 5G SA y 5G NSA, sus diferencias reales y en qué punto estamos en España y en el resto del mundo.

Cómo se ha definido el 5G: fases, Releases y tipos de red

La organización 3GPP, encargada de estandarizar las redes móviles, decidió que el salto al 5G no sería de golpe, sino en varias etapas. Dividió la transición en una primera fase de 5G apoyado en 4G (5G NSA) y una segunda fase con 5G puro de principio a fin (5G SA), definidas en distintas Releases de su estándar.

La llamada Release 15 de 3GPP es la que da vida al 5G NSA (Non-Standalone), un modo en el que la red se apoya en el núcleo 4G EPC pero añade una nueva radio 5G NR para aumentar capacidad y velocidad. Es decir, se aprovecha la infraestructura 4G existente al máximo, añadiendo bloques 5G donde más se necesitan.

La siguiente gran etapa viene con la Release 16, que recoge el modelo 5G SA (Standalone). En este caso, tanto la parte radio como el núcleo de red son 100% 5G: se usa NR en el acceso y 5G Core (5GC) en el corazón de la red, lo que permite desplegar todas las funciones avanzadas previstas para la nueva generación.

Ambos modos, NSA y SA, están reconocidos por 3GPP como auténtico 5G, pero las ventajas más rompedoras —latencias mínimas, network slicing avanzado, IoT a gran escala o comunicaciones ultra fiables— solo se desbloquean del todo con 5G SA. Por eso se suele decir que el NSA es una fase de transición y el SA el 5G “completo”.

Elementos clave de una red móvil: núcleo, radio y móvil

Para entender por qué existen estos dos tipos de 5G hay que ver de qué partes se compone una red móvil moderna. A nivel muy simplificado tenemos tres elementos: el núcleo de red, el sistema de antenas y los dispositivos de usuario.

El núcleo de red (core) es el cerebro del sistema. En 4G se llama EPC (Evolved Packet Core) y en 5G, 5GC. Su trabajo es decidir qué móviles pueden conectarse, aplicar las tarifas y límites de velocidad, gestionar la movilidad entre antenas y controlar la prioridad y calidad de cada comunicación. En 4G este núcleo suele funcionar sobre hardware dedicado y centralizado, mientras que en 5G está virtualizado, distribuido y preparado para la nube.

El sistema de antenas es lo que se conoce como RAN (Radio Access Network). En 4G hablamos de LTE y en 5G de NR (New Radio). Las antenas NR definen cómo se modula la señal, qué ancho de banda se usa, qué frecuencia, cómo se reparten las subportadoras o cómo se aplican técnicas como Massive MIMO, lo que permite transportar más datos por el aire con la misma cantidad de espectro.

El tercer elemento son los dispositivos de usuario (UE, User Equipment). Aquí entran los smartphones, pero también portátiles con módem 5G, vehículos conectados, sensores industriales, robots, electrodomésticos o cámaras de vídeo que se conectan directamente a la red móvil. Sin un dispositivo compatible con 5G, da igual que el operador haya desplegado la mejor red del mundo.

La combinación de esas tres piezas (núcleo, RAN y dispositivos) es la que da lugar a las diferentes arquitecturas possibles: redes 4G puras, redes mixtas 4G/5G NSA y redes 5G SA con todos los componentes ya en la nueva generación.

Qué es 5G NSA: el primer paso apoyado en 4G

El 5G NSA (Non-Standalone) es la arquitectura que han utilizado la mayoría de operadores para lanzar el 5G de forma rápida y sin rehacer todas sus redes de golpe. Aquí el núcleo sigue siendo 4G EPC, pero se añade una portadora 5G NR como canal extra para el tráfico de datos.

En este escenario, el móvil mantiene una conexión principal 4G (que se encarga del plano de control, es decir, de la señalización y la gestión de la conexión) y añade una portadora adicional 5G NR para el plano de usuario, que es donde viajan tus datos de internet, vídeo, juegos online o aplicaciones. El núcleo 4G sigue al mando, pero se beneficia de la capacidad extra de la radio 5G.

Esta idea se apoya en algo que ya existía en LTE Advanced: la agregación de portadoras (Carrier Aggregation o CA). En 4G+ tu móvil puede combinar varias portadoras LTE para sumar su capacidad; con 5G NSA, se combina una portadora LTE principal y otra NR secundaria, lo que dispara la velocidad máxima disponible cuando se usan bandas amplias como los 3,6-3,7 GHz.

Con 5G NSA, en buenas condiciones, los usuarios pueden alcanzar velocidades de descarga cercanas a 2 Gbps, reducir la latencia a alrededor de 10 ms y obtener una conexión más estable incluso en movilidad o en zonas con mucha gente, gracias a tecnologías como Massive MIMO y al uso de más espectro.

En España, el primer despliegue 5G fue precisamente NSA: Vodafone encendió su red en la banda de 3,7 GHz en 2019. Es una banda de alta capacidad pero peor penetración en interiores y con menor alcance que bandas más bajas como 700 MHz, por lo que está especialmente pensada para ciudades y zonas de alta demanda de datos.

Cómo encaja el espectro: bandas de 3,7 GHz y 700 MHz

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Para que el 5G funcione no basta con tener antenas nuevas: hace falta espectro radioeléctrico. Tanto 5G NSA como 5G SA utilizan bandas asignadas específicamente a esta tecnología, pero cada franja de frecuencias tiene sus compromisos.

En la primera fase, los despliegues se han apoyado sobre todo en la banda de 3,5-3,7 GHz, que ofrece anchos de canal de hasta 100 MHz. Cuanto más ancho es el canal, mayor es la velocidad bruta que se puede alcanzar, pero a costa de una cobertura más corta y peor penetración en edificios, algo que hemos visto en los primeros despliegues urbanos de Vodafone, Telefónica u otros operadores europeos.

La banda de 700 MHz, liberada con el segundo Dividendo Digital, es el otro gran pilar del 5G. Al funcionar en frecuencias más bajas, permite ampliar la cobertura en zonas rurales y mejorar la señal en interiores, aunque las velocidades máximas por portadora sean menores que en 3,5 GHz. La combinación de ambas bandas (baja para cobertura, alta para capacidad) es la receta ideal para una red 5G equilibrada.

Los operadores españoles han ido acudiendo a las subastas para repartirse estas frecuencias, con movimientos estratégicos distintos. Telefónica, Vodafone y Orange han pujado por 700 MHz casi obligados para no quedarse cojos en el futuro despliegue SA, mientras que MásMóvil se ha visto en la tesitura de decidir si invertía fuerte o seguía dependiendo de acuerdos mayoristas con terceros, como ya hace en 4G.

Sin esas frecuencias bajas, un operador con red propia tendría muy difícil ofrecer una cobertura 5G realmente competitiva y se vería empujado a firmar acuerdos de acceso con otras compañías para garantizar servicio en todo el país, con las ventajas y limitaciones que eso conlleva en costes y control.

Qué es 5G SA: el 5G autónomo y “completo”

El 5G SA (Standalone) es el siguiente paso lógico: una red en la que tanto el núcleo como la radio son plenamente 5G y no dependen de 4G para nada. Aquí desaparece la necesidad de mantener una portadora LTE como ancla y el móvil puede conectarse únicamente a portadoras NR, incluso agregando varias bandas 5G a la vez.

En 5G SA, el núcleo 5GC asume el control total de la red. Este núcleo es nativo de la nube, está basado en virtualización y contenedores, puede desplegarse de forma distribuida cerca de las antenas (edge computing) y escalar en función de la demanda. Esto permite ofrecer una latencia todavía más baja y recursos computacionales más próximos al usuario.

Una de las grandes bazas del 5G SA es el network slicing. Gracias a esta técnica se pueden crear múltiples redes virtuales independientes sobre la misma infraestructura física, cada una con su ancho de banda, latencia, prioridad y nivel de fiabilidad garantizados. Es decir, podemos reservar “trozos” de red exclusivos para determinados clientes o servicios.

Esto es clave para casos de uso como vehículos conectados, emergencias, automatización industrial o sanidad en tiempo real. Imagina un coche autónomo que necesita una latencia mínima y ultra fiabilidad, o una cámara que emite vídeo 4K en directo desde una fábrica: cada uno puede ir sobre un “slice” distinto optimizado para sus necesidades, sin pisarse con el resto de usuarios.

En 5G SA también se multiplica la capacidad para IoT masivo (mMTC). La red puede soportar una densidad mucho mayor de dispositivos conectados en un área pequeña, algo fundamental para ciudades inteligentes llenas de sensores, plantas de fabricación hiperautomatizadas o redes de contadores y dispositivos domésticos conectados.

Además, al poder situar partes del core cerca de las antenas mediante edge computing, se reducen los tiempos de ida y vuelta de los datos, lo que habilita aplicaciones como la cirugía remota, el control de robots en tiempo real o experiencias de realidad aumentada sin mareos. Todo esto es prácticamente inviable con la latencia heredada de una red 4G tradicional.

Diferencias prácticas entre 5G SA y 5G NSA

A la hora de la verdad, para el usuario medio puede parecer que “5G es 5G” y poco más. Pero a nivel de infraestructura y capacidades la diferencia entre SA y NSA es sustancial, tanto para operadores como para empresas que quieran montar servicios avanzados.

En 5G NSA, como hemos visto, la red se apoya en el núcleo 4G EPC y añade NR como canal de datos, por lo que hereda cierta latencia, limitaciones en segmentación de red y una arquitectura menos flexible. Es un upgrade muy útil en velocidad y capacidad, pero con margen de mejora en cuanto a aplicaciones críticas y control fino de la calidad de servicio.

En 5G SA, en cambio, el núcleo 5GC permite habilitar por completo características como URLLC (Ultra-Reliable Low Latency Communications) o mMTC. La latencia baja deja de ser solo un dato de laboratorio y se convierte en algo que puede garantizarse para determinados servicios, algo imprescindible para vehículos autónomos, automatización avanzada o juegos en la nube de alta exigencia.

La escalabilidad también cambia mucho. Con SA, al ser una arquitectura nativa de la nube, el operador puede escalar fácilmente funciones de red, desplegar nuevos servicios en zonas concretas y ajustar recursos dinámicamente. En NSA, atado al EPC 4G, esa flexibilidad es menor y obliga a pensar más en términos de ampliaciones de hardware y configuraciones fijas.

Por todo ello, se suele considerar 5G NSA como una tecnología de transición muy útil para empezar a ofrecer mejoras de velocidad y capacidad rápidamente, pero el objetivo final de los operadores es migrar progresivamente a 5G SA para desplegar todas las posibilidades de la quinta generación.

Compatibilidad de móviles y transición entre NSA y SA

Para aprovechar cualquiera de estos modos 5G hay tres requisitos básicos: una tarifa y operador que ofrezca 5G, cobertura real de 5G en la zona y un dispositivo compatible con 5G. Hasta aquí nada sorprendente, pero con SA y NSA se añade una capa más de complejidad.

Los operadores se han esforzado en que el cambio entre NSA y SA sea invisible para el usuario. Cuando llegue el momento, el móvil se conectará a una u otra arquitectura según lo que haya disponible, sin que tengas que hacer nada. Pero eso solo será posible si el módem del teléfono soporta ambos modos.

En los primeros tiempos del 5G, muchos smartphones solo eran compatibles con NSA. Algunos modelos iniciales con módems como el Qualcomm X50 o ciertos Exynos 5G apenas podían trabajar con redes no autónomas, lo que significa que no podrán sacar partido de 5G SA si el operador lo activa en tu ciudad.

Otros dispositivos, como los que integran módems de nueva generación (por ejemplo, Qualcomm X55 en adelante, muchos chips actuales de MediaTek o el Balong 5000 de Huawei), sí ofrecen compatibilidad con redes NSA y SA, asegurando que seguirán siendo válidos cuando la red vaya migrando a 5G autónomo. A la hora de comprar un móvil 5G, este detalle marca la diferencia entre tener un 5G “a medias” o preparado para el futuro.

Además, en algunos despliegues SA comerciales, como los denominados 5G+ por parte de algunos operadores españoles, es necesario contar con una SIM actualizada compatible con las nuevas funciones de seguridad y autenticación del núcleo 5GC. No siempre basta con el mismo chip que tenías desde hace años para aprovechar todo el potencial del 5G autónomo.

Qué es 5G DSS y por qué sigue siendo importante

Otro término que suele aparecer junto a SA y NSA es DSS (Dynamic Spectrum Sharing). Se trata de una técnica que permite compartir dinámicamente la misma banda de frecuencias entre 4G y 5G NR, alternando miles de veces por segundo entre ambas tecnologías en función de la demanda.

Gracias a los equipos de radio definidos por software (SDR) instalados en muchas antenas 4G modernas, los operadores pueden actualizar por software sus estaciones base para que emitan tanto LTE como NR sobre la misma portadora, sin tener que sustituir físicamente todo el hardware de golpe.

El DSS es muy útil para comenzar la migración a 5G sin dejar colgados a los usuarios de 4G en esa banda. Mientras haya móviles antiguos que solo entiendan LTE, la red puede seguir atendiéndolos, y a la vez dar servicio a dispositivos 5G utilizando la misma frecuencia. Eso sí, tiene un precio: al intercalar ambas tecnologías, se pierde algo de eficiencia y se reduce el ancho de banda práctico disponible.

En la práctica, cuando estás conectado a un 5G NSA con DSS, tu móvil está usando simultáneamente una señal 4G LTE (para el control) y una 5G NR (para datos) en esa misma banda compartida. La portadora NR en este caso suele estar limitada al ancho original de 4G y parte del espectro se consume en la propia gestión del DSS, por lo que las mejoras de velocidad pueden ser modestas o incluso inexistentes frente a un buen 4G.

Pese a sus límites, DSS ha permitido a operadores como Telefónica u Orange extender cobertura “5G” rápidamente, inflando el mapa de zonas con 5G aunque la mejora práctica sea pequeña. Y lo más probable es que DSS siga con nosotros bastantes años, incluso cuando el 5G SA esté más extendido, para seguir atendiendo a terminales de generaciones anteriores en ciertas bandas.

Despliegue de 5G NSA y SA en España y en el mundo

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En España, la primera red 5G comercial fue NSA y la lanzó Vodafone en 2019, con cobertura inicial en varias grandes ciudades y uso prioritario de la banda de 3,7 GHz. Más tarde se sumaron Telefónica y Orange, apoyándose mucho en DSS para ampliar rápidamente la huella de “5G” sin cambiar por completo la infraestructura, mientras que MásMóvil avanzaba de forma más prudente.

A nivel comercial, el discurso de los operadores ha sido algo distinto. Orange, por ejemplo, se mostró partidaria de esperar al 5G SA para hablar de despliegue “completo”, y lanzó su servicio 5G+ (basado en SA) primero en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, mientras planificaba la expansión al resto del país.

Movistar ha anunciado planes para completar el despliegue de su núcleo 5G SA en un horizonte cercano, y Vodafone ha puesto fechas para activar su propia red autónoma. En todos los casos, la idea es convivir durante un tiempo con NSA y SA, migrando gradualmente servicios y clientes hacia la arquitectura más avanzada.

En el resto del mundo, el patrón ha sido similar: los primeros despliegues se han basado casi siempre en 5G NSA. Suiza, Finlandia, Reino Unido, Corea del Sur, Estados Unidos, Uruguay o Sudáfrica iniciaron el 5G sobre núcleos 4G, sumando NR para aumentar capacidad y velocidad, con una segunda fase de despliegues SA planificada a medida que maduraba el estándar 5GC.

Corea del Sur es uno de los ejemplos más destacados: allí, operadores como SK Telecom, KT Corporation o LG U+ han desplegado decenas de miles de estaciones base 5G, buena parte de ellas en la banda de 3,5 GHz. La densidad de antenas en las principales ciudades coreanas es enorme, lo que permite velocidades muy altas y una experiencia de usuario muy consistente, aunque el camino hacia un SA masivo sigue su curso.

Europa también avanza: países como Alemania y Francia han celebrado ya subastas de espectro para 5G y trabajan en redes que combinen NSA, DSS y, progresivamente, SA. La situación es muy heterogénea, pero la tendencia está clara: primero se aprovecha al máximo lo que hay (4G + NSA) y luego se da el salto completo a 5G autónomo.

Un aspecto llamativo del caso español es que, en algunos lanzamientos, el acceso al 5G no ha supuesto un coste extra en la tarifa, mientras que en otros mercados europeos se han llegado a cobrar recargos mensuales por el servicio 5G. Esto ha facilitado que muchos usuarios se suban a la nueva generación sin pensárselo demasiado, aunque aún no vean todas sus ventajas.

Qué mejoras notarás tú y qué está por llegar

Con las redes 5G NSA actuales, la mejora más evidente para el usuario es el aumento de velocidad de descarga, especialmente cuando se usan bandas con mucho espectro dedicado a 5G. También se consigue una ligera reducción de latencia y una mayor estabilidad cuando la red está muy cargada, algo que se nota en streaming, descargas pesadas o juegos online.

Sin embargo, en el día a día y mientras las aplicaciones aún no expriman las nuevas capacidades, la experiencia de uso puede ser bastante parecida a la que se obtiene con un buen 4G+. Esto ha llevado a que muchos usuarios tengan 5G en el icono del móvil pero no sientan un salto tan espectacular como en el paso de 3G a 4G.

Cuando el 5G SA se extienda, empezaremos a ver más diferencias. Además de mayores velocidades de subida, latencias más bajas y mejor eficiencia energética en los móviles, se desplegarán servicios que dependen precisamente de esas características: vehículos conectados con comunicaciones críticas, robots industriales controlados a distancia, realidad aumentada en tiempo real o redes privadas 5G para empresas y fábricas.

El propio diseño del 5GC, distribuido en el edge, permitirá acercar servicios de computación al usuario. Eso abre la puerta a experiencias como juegos en la nube con tiempos de respuesta mínimos o aplicaciones de realidad virtual colaborativa, donde el servidor de juego o de contenido está prácticamente “a la vuelta de la esquina” desde el punto de vista de la red.

Todo este universo de aplicaciones irá llegando de forma progresiva y, mientras tanto, las redes 5G seguirán conviviendo con 4G, apoyándose en NSA, DSS y acuerdos entre operadores para compartir infraestructura y costes. La transición no se hace en un día, pero la dirección está marcada.

Entender qué son 5G SA y 5G NSA, cómo se apoyan en el núcleo y la radio, qué papel juegan bandas como 700 y 3,7 GHz y por qué el network slicing y el IoT masivo dependen del 5G autónomo ayuda a poner orden en tanta sigla. Al final, lo que hoy vemos como un icono nuevo en la barra de cobertura es la punta del iceberg de una transformación profunda de las redes móviles, que irá desplegando sus efectos en los próximos años.

qué es 5G NSA
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