OpenHarmony se ha convertido en uno de los proyectos de software de código abierto más estratégicos del ecosistema tecnológico chino. Nacido del sistema operativo HarmonyOS de Huawei y donado a la Fundación OpenAtom, este sistema busca ser mucho más que una alternativa a Android o Windows: aspira a convertirse en la base de un enorme ecosistema de dispositivos conectados, desde móviles hasta coches, pasando por el Internet de las cosas más cotidiano.
En los últimos años, y especialmente tras las sanciones de Estados Unidos a Huawei, OpenHarmony ha pasado de ser un experimento a una plataforma madura con millones de desarrolladores y cientos de productos comerciales. A su alrededor se mueven grandes fundaciones internacionales como Eclipse, gobiernos locales chinos y empresas de todos los tamaños que ven en este sistema una vía para reducir la dependencia de tecnologías occidentales.
Qué es OpenHarmony y cuál es su origen
OpenAtom OpenHarmony, conocido sencillamente como OpenHarmony (a veces abreviado como OHOS en el entorno de desarrollo), es la versión de código abierto del sistema operativo HarmonyOS. Este núcleo fue donado por Huawei a la Fundación OpenAtom, la primera gran fundación de software libre de China y una organización sin ánimo de lucro que gestiona el proyecto con un enfoque neutral frente a proveedores concretos.
Desde el punto de vista técnico, OpenHarmony está diseñado con una arquitectura en capas muy clara y modular. De abajo arriba, se organiza en cuatro niveles: la capa del núcleo (kernel), la capa de servicios del sistema, la capa de marco o framework y, por último, la capa de aplicación. Esta estructura permite escalarlo desde dispositivos muy pequeños hasta sistemas mucho más potentes, manteniendo una base común.
Una de las características que más llaman la atención es su capacidad para funcionar en dispositivos con recursos extremadamente limitados, desde apenas 128 KB de memoria. En este rango se incluyen pequeños aparatos conectados como impresoras simples, altavoces inteligentes básicos, sensores o wearables muy ligeros. A partir de los 128 MB de memoria, entra en juego un sistema estándar más completo, apto para smartphones, tablets, televisores inteligentes u ordenadores.
El sistema no solo integra las funciones esenciales, sino que hereda muchas de las capacidades avanzadas de HarmonyOS, como la computación distribuida y la facilidad para que varios dispositivos trabajen como si fueran uno solo. Esto permite escenarios en los que un móvil, una televisión y un altavoz comparten aplicaciones y recursos de forma transparente para el usuario.
Tras el veto de Google y la imposibilidad de usar los servicios móviles de la compañía en nuevos dispositivos, Huawei decidió apostar fuerte por un sistema operativo propio que no dependiera de Android ni de licencias estadounidenses. HarmonyOS, la versión comercial y con componentes propietarios, es la cara más visible para el usuario final, mientras que OpenHarmony es la base abierta sobre la que otros fabricantes y desarrolladores pueden construir sus propias soluciones.
Relación entre HarmonyOS y OpenHarmony
HarmonyOS y OpenHarmony pueden sonar casi igual, pero juegan papeles distintos dentro de la misma estrategia. HarmonyOS es la versión comercial que Huawei instala en sus dispositivos, con servicios y capas adicionales de la propia compañía. OpenHarmony, en cambio, es el proyecto mantenido por la Fundación OpenAtom y distribuido como código abierto, que cualquier fabricante puede adaptar sin pagar licencias.
En su día, Huawei replicó el movimiento que hizo Google con Android Open Source Project (AOSP): ceder el “núcleo” del sistema operativo a una fundación externa. Google lo hizo para impulsar Android en todo el mundo y Huawei ha seguido una táctica parecida donando OpenHarmony a OpenAtom, desligándolo de la marca HarmonyOS y situándolo bajo una gobernanza comunitaria.
De este modo, otros fabricantes pueden usar OpenHarmony sin quedar vinculados directamente a una empresa china sancionada por Estados Unidos, manteniendo una mayor independencia legal y comercial frente a las restricciones internacionales. Al mismo tiempo, Huawei se beneficia de la innovación que surge en este ecosistema abierto, ya que muchas mejoras encuentran su camino hasta HarmonyOS Next, la iteración más avanzada de su sistema.
Mientras HarmonyOS incluye componentes propietarios y servicios móviles específicos de Huawei, OpenHarmony actúa como plataforma base para que terceros desarrollen sus propias capas y servicios. Se espera que, igual que ocurrió con Android, el crecimiento de la versión abierta multiplique el número de dispositivos compatibles, aplicaciones y herramientas disponibles.
Esta estrategia contrasta claramente con la evolución de Android. En los últimos años, Google ha ido replegando partes clave del sistema hacia los servicios de Google Mobile Services (GMS), dejando a AOSP con un núcleo cada vez más limitado y con menos actualizaciones inmediatas. Huawei, en cambio, busca justo lo contrario: abrir la puerta al máximo número de desarrolladores posibles para reforzar su ecosistema y ganar masa crítica.
Arquitectura distribuida y dispositivos compatibles
Uno de los puntos fuertes de OpenHarmony es su capacidad para funcionar como un sistema operativo distribuido de múltiples núcleos. Esto significa que no se limita a gestionar un único dispositivo, sino que está pensado para coordinar un conjunto de aparatos conectados que comparten recursos de hardware y software.
En la práctica, OpenHarmony permite que máquinas y objetos conectados, como drones, robots bípedos, cajas inteligentes de supermercado o sistemas de domótica, colaboren entre sí sin importar el tamaño o potencia de cada dispositivo. Todos ellos pueden ejecutar partes del sistema y de las aplicaciones, ofreciendo al usuario una experiencia continua y sin costuras.
La versatilidad de la plataforma hace posible su uso en una lista enorme de productos: smartphones, tablets, ordenadores personales, televisores inteligentes, altavoces, relojes y pulseras inteligentes, auriculares, sistemas de coche conectado, terminales industriales y un largo etcétera. Los fabricantes pueden seleccionar únicamente los módulos necesarios, manteniendo un consumo muy bajo en los dispositivos pequeños y desplegando todo el potencial en los equipos más potentes.
Un ejemplo curioso es el de los móviles Android existentes: ciertos modelos, como el conocido Huawei P30, han demostrado que es posible instalar HarmonyOS sobre teléfonos que originalmente venían con Android. Aunque este ejemplo se refiere a la versión comercial de Huawei, ilustra el potencial de compatibilidad de la plataforma y las posibilidades que abre para que otros fabricantes exploren migraciones o sistemas duales en el futuro.
Esta capacidad de adaptarse a un abanico tan amplio de dispositivos es crucial para el auge del Internet de las cosas, donde se necesitan sistemas operativos ligeros, seguros y capaces de integrarse en ecosistemas muy heterogéneos, desde el hogar hasta la industria pesada.
Graduación del proyecto y madurez del ecosistema
En el mundo del software libre, que un proyecto alcance la llamada “graduación” no es solo un detalle burocrático. Para OpenHarmony, la Fundación OpenAtom ha anunciado que el sistema ha llegado a un nivel de madurez técnica suficiente como para sostenerse y escalar a nivel industrial. Esto implica que los procesos de desarrollo, gobernanza, seguridad y calidad del código han pasado una serie de hitos formales.
La comunidad que rodea a OpenHarmony es ya impresionante en números. En el ecosistema chino se habla de más de 2,2 millones de desarrolladores activos implicados en el desarrollo de aplicaciones y soluciones sobre esta plataforma. Este volumen de talento es una señal de que el proyecto ha dejado de ser una curiosidad y se ha convertido en una alternativa real para empresas y organismos públicos.
A nivel de productos, Huawei señalaba en su informe anual de 2023 que OpenHarmony fue el sistema operativo de código abierto para dispositivos inteligentes de más rápido crecimiento durante ese año. Más de 70 organizaciones diferentes contribuyeron al desarrollo del código y se habían creado ya más de 460 productos de hardware y software basados en esta tecnología, en sectores tan variados como finanzas, educación, industria aeroespacial o automatización industrial.
Este dinamismo se apoya también en el despliegue de hardware específico para probar y optimizar OpenHarmony. En China empiezan a abundar placas de desarrollo, kits de prueba y dispositivos comerciales listos para usar con el sistema, lo que acelera la adopción entre empresas, universidades y laboratorios de I+D que quieren experimentar con soluciones propias.
El objetivo de abrir el código, además de la independencia tecnológica, es replicar la jugada de Android: eliminar los costes de licencia para los usuarios y ofrecer a las empresas una base personalizable desde la que construir sus productos, adaptando el sistema operativo a sus necesidades concretas sin partir de cero.
Contexto geopolítico y búsqueda de autosuficiencia
OpenHarmony no puede entenderse sin el contexto geopolítico que lo rodea. Tras el veto de Google a Huawei y las severas restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, China ha redoblado sus esfuerzos para lograr la autosuficiencia tecnológica en áreas clave como chips, sistemas operativos y plataformas en la nube. OpenHarmony es uno de los pilares de esta estrategia.
El propio presidente Xi Jinping ha insistido ante el politburó en la necesidad de acelerar el desarrollo de sistemas operativos y tecnologías críticas locales “lo antes posible”, ante la posibilidad real de quedarse sin acceso a soluciones occidentales. En este escenario, OpenHarmony se promociona en China como un “sistema operativo nacional”, símbolo de esa independencia tecnológica buscada por el país.
La apuesta no se limita a los móviles. Ya en 2014, China prohibió el uso de Windows en los equipos de la administración pública, que pasaron principalmente a distribuirse con distribuciones basadas en Linux adaptadas a las necesidades del gobierno. OpenHarmony encaja en esta tendencia como un candidato a sustituir o complementar otros sistemas en entornos gubernamentales y corporativos.
La versión comercial HarmonyOS está dando muestras de su impacto: en el primer trimestre de 2024, el sistema operativo de Huawei superó a iOS de Apple en cuota de mercado dentro de China, quedando únicamente por detrás de Android. Este crecimiento refuerza el atractivo de OpenHarmony, ya que ambos se perciben como partes de un mismo ecosistema Harmony más amplio.
En paralelo, China ha ido reduciendo su dependencia de plataformas de colaboración de código como GitHub, promoviendo alternativas locales como Gitee para alojar y coordinar proyectos de software libre dentro del país. OpenHarmony se beneficia de esta infraestructura y de un ecosistema muy enfocado a priorizar soluciones “made in China”.
El papel de la Fundación OpenAtom

La Fundación OpenAtom es la organización responsable de la gestión y desarrollo comunitario de OpenHarmony después de la donación del código por parte de Huawei en 2020 y 2021. Se trata de una entidad sin ánimo de lucro con sede en Pekín, impulsada por algunos de los gigantes tecnológicos chinos más conocidos.
Entre las compañías que participaron en su creación se encuentran nombres como Alibaba, Baidu, Huawei, Inspur, Qihoo, Tencent o China Merchants Bank, entre otros. Todas ellas comparten el interés por construir un marco abierto común para la industria de la información y las tecnologías digitales en China, con el código abierto como columna vertebral.
La misión de OpenAtom va más allá de OpenHarmony. La fundación busca mejorar la eficiencia de la colaboración industrial y fomentar comunidades de código abierto de alcance internacional, ofreciendo gestión neutral de la propiedad intelectual, asesoría sobre estrategias de apertura, servicios de operación y comercialización de proyectos, así como educación y formación en torno al software, hardware, chips y otros contenidos tecnológicos.
En el caso concreto de OpenHarmony, OpenAtom se encarga de coordinar a las empresas implicadas para desarrollar alternativas viables a las tecnologías estadounidenses, incluso en ámbitos tan sensibles como la defensa o los satélites. Distintos informes, como los de la Fundación Jamestown, apuntan a que el sistema podría acabar siendo la base para aplicaciones de alta criticidad.
Pese a no controlar ya el código de OpenHarmony, Huawei sigue siendo un actor clave del ecosistema y se beneficia de la expansión de este sistema, que alimenta el llamado “ecosistema Harmony” en sentido amplio, mezclando HarmonyOS y OpenHarmony en muchos discursos oficiales y documentos.
Alianzas internacionales: Fundación Eclipse y proyecto Oniro
La apuesta por OpenHarmony no se limita al territorio chino. La Fundación Eclipse, una de las mayores organizaciones de software libre de Europa, ha anunciado junto a la Fundación OpenAtom su intención de forjar una colaboración estratégica en torno a OpenHarmony.
El objetivo común de esta alianza es construir una comunidad global de código abierto, neutral respecto a proveedores e independiente, que permita a desarrolladores, integradores de sistemas y empresas ampliar su alcance en un único ecosistema unificado. Es decir, que cualquier actor pueda basar sus productos en OpenHarmony sin sentirse atado a un país o empresa concreta.
En este marco, Eclipse tiene previsto establecer nuevos proyectos de código abierto y un grupo de trabajo específico para impulsar una implementación de OpenHarmony totalmente compatible y orientada al mercado mundial. Uno de los proyectos mencionados es Oniro, un sistema pensado para teléfonos y dispositivos IoT que toma OpenHarmony como base tecnológica.
Mike Milinkovich, director ejecutivo de la Fundación Eclipse, ha defendido que el código abierto es el mejor mecanismo para que comunidades globales colaboren sobre tecnologías compartidas. Su intención es aprovechar la innovación procedente tanto de Europa como de China para crear soluciones que puedan utilizarse a escala planetaria.
Por parte de OpenAtom, Tao Yang, presidente del consejo de administración, ha recalcado que una comunidad de código abierto unificada y diversa es esencial para la sostenibilidad de OpenHarmony. Esta visión, combinada con la capacidad organizativa de Eclipse, abre la puerta a una expansión más allá de las fronteras chinas y a casos de uso en sectores como automoción, industria o dispositivos embebidos europeos.
Centros de innovación y ejemplos de uso real
En China, el despliegue de OpenHarmony se ve impulsado por una red de centros de innovación dedicados al ecosistema Harmony. Uno de los más representativos está en Shenzhen, ciudad natal de Huawei y tradicional laboratorio de políticas que luego se extienden al resto del país.
En el Centro de Innovación del Ecosistema Harmony de Shenzhen se pueden ver, en un solo espacio, drones, robots bípedos, cajas inteligentes de supermercado y otros dispositivos funcionando con OpenHarmony. La idea es mostrar cómo podría ser un futuro en el que este sistema operativo sustituya progresivamente a Windows y Android en el entorno chino.
Este centro, propiedad del gobierno local, sirve para animar a autoridades, empresas y fabricantes de hardware a desarrollar software y productos sobre la base de OpenHarmony. La ciudad ha apoyado activamente el ecosistema, y ya se ha inaugurado otro centro similar en Chengdu, con planes de abrir al menos diez más en otras ciudades.
Entre los desarrolladores clave destacan compañías como Shenzhen Kaihong Digital, dirigida por Wang Chenglu, conocido como el “padrino” de Harmony, y Chinasoft. Ambas han trabajado en soluciones de infraestructura basadas en OpenHarmony para ámbitos como el puerto de Tianjin o minas en la provincia de Shaanxi, un gran centro productor de carbón.
Aunque el uso de OpenHarmony sigue concentrado mayoritariamente en China, el interés de organizaciones internacionales como Eclipse y los primeros experimentos en móviles de otras marcas, como ciertos dispositivos OnePlus donde se ha mostrado el sistema funcionando, apuntan a que la tecnología es viable también fuera del catálogo de Huawei.
Adopción, cifras y retos para desarrolladores
Los números que se manejan en torno al ecosistema Harmony son ya muy abultados. Más de 900 millones de dispositivos, entre teléfonos, relojes y sistemas para automóviles, ejecutan HarmonyOS, mientras que alrededor de 2,4 millones de desarrolladores trabajan en aplicaciones y servicios para esta plataforma, según datos recientes de Huawei.
Este volumen crea un efecto arrastre para OpenHarmony, ya que muchos desarrolladores ven el sistema abierto como una vía para crear soluciones reutilizables tanto en el entorno Huawei como en productos de otros fabricantes. Sin embargo, también hay desafíos: hace falta tiempo e iteraciones para que los desarrolladores confíen plenamente en OpenHarmony y dominen sus herramientas.
Analistas como Emma Xu, de Canalys, señalan que la reputación y la confianza que ha ganado HarmonyOS juegan a favor del proyecto abierto. Aun así, la comunidad necesita madurar más, documentar mejor ciertas áreas y ofrecer una experiencia de desarrollo competitiva frente a ecosistemas tan rodados como Android o iOS.
Para incentivar la adopción, Huawei y otros actores del ecosistema están facilitando el uso de lenguajes abiertos y modernos, como Cangjie, concebido para competir con Kotlin y Swift, así como facilitando el sideloading de aplicaciones y una política más flexible que la línea que Google está tomando con Android, donde se están poniendo trabas a la instalación de APKs externos.
A diferencia de los movimientos de cierre vistos en Google, la versión de HarmonyOS orientada a PCs quiere mantener una postura más aperturista, permitiendo la instalación de software sin tantas restricciones. Esta filosofía de apertura se traslada en parte a OpenHarmony, que se beneficia de una comunidad deseosa de probar nuevas ideas sin las ataduras de ecosistemas excesivamente cerrados.
La gran incógnita está en cómo responderá el mercado internacional y si otros fabricantes importantes se atreverán a romper su dependencia de Windows y Android en determinados segmentos, apostando por OpenHarmony como alternativa estratégica, especialmente en contextos donde la soberanía tecnológica es un factor determinante.
A día de hoy, OpenHarmony representa una combinación muy peculiar de intereses industriales, ambición geopolítica y genuina innovación de código abierto. Ha pasado de ser un plan de emergencia de Huawei a convertirse en la base de todo un ecosistema que quiere ofrecer una tercera vía frente al dominio de Google, Apple y Microsoft, tanto en China como, potencialmente, en otros mercados que busquen mayor independencia tecnológica.