Google Tensor G5 en los Pixel 10: luces y sombras de su rendimiento

  • CPU al alza: salto del 17–34% en single y 35–40% en multi frente al G4.
  • GPU en entredicho: cae un ~20% en AnTuTu y rinde peor que G4 en Vulkan.
  • TSMC 3 nm y clúster 1+5+2: mejor eficiencia, térmicas y sostenido.
  • IA e ISP reforzados: más velocidad en funciones locales y nuevas opciones en cámara.

Rendimiento Tensor G5 en Pixel 10

Los nuevos Pixel 10 ya están aquí y, como era de esperar, el protagonismo absoluto recae en su cerebro, el Google Tensor G5. Es el primer Tensor fabricado por TSMC en 3 nm y llega con promesas de mayor rendimiento, mejor eficiencia y temperaturas más controladas, justo lo que pedía la comunidad tras varias generaciones con altibajos en potencia y estabilidad.

Ahora bien, no todo es blanco o negro: las primeras mediciones reales traen buenas y malas noticias. En CPU el salto es nítido y se nota en el día a día, pero la GPU ha encendido las alarmas al quedar por debajo del Tensor G4 en determinados tests. En las siguientes líneas reunimos y explicamos, con detalle, todas las cifras y cambios de arquitectura para que entiendas qué está pasando.

Arquitectura del Tensor G5: TSMC a 3 nm y un clúster 1+5+2 moderno

El G5 supone el abandono de Samsung Foundry y el salto a TSMC N3E (3 nm), un cambio clave para mejorar eficiencia, estabilidad térmica y picos sostenidos de rendimiento. Google apuesta por una CPU de 8 núcleos con una configuración más actual: 1× Cortex‑X4 (hasta 3,78 GHz), 5× Cortex‑A725 (3,05 GHz) y 2× Cortex‑A520 (2,25 GHz). Esta receta sube el techo de potencia con el X4 y refuerza la zona media con cinco A725 muy capaces en cargas mixtas.

En el apartado gráfico, Google cambia de tercio y dice adiós a Mali para montar una GPU Imagination PowerVR D‑Series DXT‑48‑1536 a 1.100 MHz. Sobre el papel, debía mejorar eficiencia y FPS sostenidos; en la práctica, los primeros resultados han sido contradictorios, como verás más abajo.

El paquete se completa con LPDDR5X (hasta 16 GB), almacenamiento UFS 4.0, conectividad WiFi 7 y Bluetooth 5.4 y el coprocesador de seguridad Titan M2. Frente al Tensor G4 (4 nm, memoria y conectividad de generación previa), es un SoC claramente más actual y con bases sólidas para IA local y multimedia.

Arquitectura y especificaciones del Tensor G5

CPU: salto notable en Geekbench y un desempeño de tope de gama “del año pasado”

En CPU, el G5 cumple: en Geekbench 6 se han visto resultados alrededor de 2.296 puntos en single‑core y 6.203 puntos en multi‑core en un Pixel 10 Pro XL, cifras que suponen una mejora de en torno al 17% en mono y ≈35% en multi respecto a datos obtenidos con el Tensor G4 en Pixel 9. En otra pasada (Pixel 10 Pro Fold), los números se movieron en torno a 2.276/6.173 (SC/MC), con mensajes de mejora frente a G4 del 34% en mono y 40% en multi, según comparativas internas.

Traducido a uso real, este clúster 1+5+2 se comporta como un flagship de primer nivel en tareas cotidianas y pesadas: abrir apps, multitarea agresiva, edición de foto/vídeo ligera o exportes puntuales; además, si quieres optimizar Android para exprimir el rendimiento, el G5 ofrece una base sólida gracias al proceso de 3 nm.

Para dar una segunda referencia, en AnTuTu el Pixel 10 Pro XL suma 1.173.221 puntos, con un bloque CPU de 415.848. Esa puntuación coloca al conjunto a la altura de terminales con Snapdragon 8 de la serie 8 Gen 3/8s Gen 3 y Dimensity 8300/9300+, lo que encaja con la percepción de “tope de gama reciente” en computación general.

Benchmarks del Tensor G5

GPU: números preocupantes en Vulkan y una caída frente al Tensor G4

El punto conflictivo está en la GPU Imagination DXT‑48‑1536. En Geekbench 6 (prueba Vulkan), el G5 marca alrededor de 3.707 puntos, mientras que un Tensor G4 llega a 9.023. Hablamos de que el G4 puede ser hasta un 323% más potente en ese escenario, un resultado tan anómalo que invita a pensar en drivers inmaduros o limitaciones de hardware específicas.

La foto se repite en AnTuTu: el Pixel 10 Pro XL arroja unos 367.206 puntos en el apartado gráfico, por debajo de los >440.000 que suele obtener el Pixel 9 Pro XL con su Mali‑G715 MC7. Es decir, una caída de ~20% en GPU intergeneracional en esta batería de pruebas, situando la parte gráfica del G5 en rangos más cercanos a plataformas de 2021‑2022 en cargas puramente 3D. Si tu objetivo es el máximo rendimiento en gaming AAA móvil, hoy los números indican que hay alternativas más contundentes en GPU dentro de Qualcomm y MediaTek.

No hay una explicación oficial por ahora. Se han filtrado rumores de una posible reducción de rendimiento de la GPU para controlar costes o consumo, pero el recorte reportado es demasiado grande para explicarse solo así. Lo razonable es esperar parches de drivers/firmware y volver a medir; aun así, hoy por hoy, el rendimiento gráfico es el talón de Aquiles del G5.

AnTuTu en contexto: buen CPU y memoria, gráficos que no acompañan

Con 1,17 millones en AnTuTu, el Pixel 10 Pro XL se codea con teléfonos que montan 8s Gen 3 y ciertos Dimensity de gama alta. La descompensación llega al mirar el detalle: la CPU rinde muy bien y la memoria UFS 4.0/LPDDR5X empuja la fluidez, pero la puntuación de GPU lastra el total. Para juegos exigentes, eso se traduce en FPS menos holgados o en ajustes gráficos más conservadores.

Si tu perfil es de redes sociales, foto, mapas, vídeo y alguna partida ocasional, el G5 te dará una experiencia solvente y estable. Si, por el contrario, quieres el máximo rendimiento en gaming AAA móvil, hoy los números indican que hay alternativas más contundentes en GPU dentro de Qualcomm y MediaTek.

En cualquier caso, hay matices: muchas experiencias juegan en “terreno mixto” (CPU + NPU + GPU). En estos escenarios, el Tensor G5 se defiende bien gracias a su CPU renovada y a la aceleración por IA, como veremos en el siguiente apartado.

IA local, TPU revisada e ISP “más de Google”

La seña de identidad de la familia Tensor es su TPU/NPU, con un claro impulso para priorizar la inteligencia artificial. Con el salto a 3 nm, Google habla de mejoras de hasta 60% en cargas de IA respecto a la generación anterior y otras mediciones internas sitúan aceleraciones de alrededor del 40% en funciones clave. En la práctica, eso significa respuestas más rápidas en transcripción, traducción offline y edición guiada por voz, y sobre todo la capacidad de mantener esas tareas sin caer en throttling a los pocos minutos.

La cámara es el campo donde más se nota el binomio ISP + IA. Google estrena un ISP propio con más control de HDR, color y nocturnos, además de habilitar captura 8K y 4K a 120 FPS. La combinación de procesamiento computacional y el sensor principal saca imágenes listas para compartir con poca intervención del usuario, apoyándose en algoritmos de reducción de ruido y estabilización más finos.

De la mano de esa IA local también llega “Camera Coach”, un modo que sugiere encuadres, elección de focal y pequeñas reglas de composición, pensado para educar el ojo fotográfico del usuario. Es una forma distinta de usar la IA: menos “arreglo después” y más “toma mejor desde el inicio”.

Titan M2: seguridad dedicada y arranque verificado

Más allá del rendimiento, Google mantiene su apuesta por la seguridad con Titan M2, un chip basado en RISC‑V con memoria y aceleradores criptográficos propios que opera de forma independiente al SoC principal. Su trabajo es proteger los datos sensibles, verificando al encender que el sistema sea legítimo y limitando los intentos de desencriptado si no se supera la autenticación.

El módulo ha sido validado bajo estándares como Common Criteria, los mismos que se usan en tarjetas SIM o chips bancarios. Combinado con Android y la política de actualizaciones largas de los Pixel, ofrece una base sólida para pagos móviles, biometría robusta y mitigación de vectores de ataque avanzados.

Pantalla, audio y biometría: cómo se siente el conjunto con el G5

El Pixel 10 Pro mantiene un panel OLED LTPO con refresco de 1‑120 Hz y resolución nativa de 2.856 × 1.280 (llega configurado en 2.410 × 1.080 para ahorrar batería). Los colores pueden ajustarse entre perfiles más naturales o más saturados, y el brillo alcanza ≈2.000 nits en HDR con picos de hasta 3.000 nits en zonas pequeñas.

En exteriores la visibilidad es buena, aunque algunos usuarios notan que el brillo automático se queda un pelín corto y hay que empujarlo a mano. El cristal es propenso a huellas (por delante), mientras que el trasero ofrece un tacto premium. El lector de huellas ultrasónico en pantalla se mantiene rápido y bien ubicado.

El audio estéreo cumple con creces en volumen, pero si se sube más del 90% puede aparecer cierta distorsión. Hay soporte de audio espacial y mejoras por software (subtítulos automáticos en todo el sistema y aislamiento de voces en llamadas), útiles en entornos ruidosos.

Batería y carga: autonomía correcta y tiempos conservadores

Con 4.870 mAh, la autonomía se mueve en ese “día largo” para un uso variado con redes, YouTube, música en segundo plano y cámara. No es un récord, pero sí consistente, algo a lo que contribuye el proceso de 3 nm del G5. Donde Google sigue fiel a su filosofía es en la carga: prioriza la temperatura y la salud de la batería con una curva más lineal que tarda cerca de dos horas en completar.

En una medición concreta con cargador PD >30 W, los tramos fueron estos (aprox.), un comportamiento que pone la estabilidad por delante de la prisa:

  • 10 min — 15%
  • 20 min — 27%
  • 30 min — 37%
  • 40 min — 47%
  • 50 min — 56%
  • 60 min — 65%
  • 70 min — 74%
  • 80 min — 82%
  • 90 min — 90%
  • 100 min — 95%
  • 110 min — 98%
  • 117 min — 100%

Hay carga inalámbrica con estándar Qi2 y soporte para accesorios magnéticos tipo MagSafe. Los imanes no son tan fuertes como en un iPhone reciente, pero la compatibilidad es una noticia excelente si ya tienes bases o baterías magnéticas en casa.

Cámara: procesado “marca de la casa”, tele 5x brillante y un superzoom que alucina

El módulo fotográfico replica la configuración del año pasado: principal de 50 MP (1/1,31”, Dual Pixel, OIS), ultra gran angular de 48 MP (123°) y telefoto de 48 MP 5x (OIS), con una frontal de 42 MP. La gracia está en el procesado: el G5 saca JPEGs muy bien cocinados, listos para compartir, y permite tirar en RAW + JPEG sin despeinarse gracias a su mayor músculo.

La cámara principal es ese “apunta y dispara” fiable que entrega color y rango dinámico vistosos. De noche se conserva detalle y se controlan las luces, mientras que el ultra gran angular, aunque acompaña bien de día, sufre más con altas luces y detalle fino en condiciones adversas.

El tele 5x es un encanto porque genera un desenfoque natural muy agradable incluso con sujetos algo alejados. Además, a resolución completa se puede “estirar” para equivalentes 10x con bastante dignidad. En retratos, el 5x evita los artefactos del modo retrato por software y deja piel y contornos más naturales.

Donde hay polémica es en el superzoom (50x‑100x). El teléfono avisa de que la IA “puede inventar” contenido para reconstruir detalle. En relojes con texto minúsculo o elementos muy lejanos, estas alucinaciones son frecuentes (palabras cambiadas, texturas reinventadas). La foto final es impactante, pero conviene saber que no siempre refleja la realidad exacta.

Otro detalle importante: con la selección automática de objetivos activada, si la luz es escasa, el sistema puede optar por recortar del sensor principal en vez de usar el tele 5x real, “simulando” el encuadre 5x. Si quieres asegurarte de que dispare el tele, desactiva esa opción y elige el objetivo manualmente.

En vídeo, hay 8K30 y 4K hasta 120 FPS. Los mejores resultados (ruido/artefactos) se obtienen a 4K30, con colores sólidos y un enfoque que puede fijarse al sujeto con un toque. Al moverse, la estabilización digital puede resultar agresiva y generar artefactos; desactivando el “Optimizador de vídeo” se cae también esa capa digital, mejorando la naturalidad a costa de perder algunos extras.

Benchmarks adicionales, disponibilidad de apps y comparativa con rivales

tensor g5 benchmarks

Un matiz a tener en cuenta: Geekbench aún no está disponible oficialmente para la serie Pixel 10, así que parte de los resultados vistos vienen de unidades de usuarios y filtraciones. También ha habido pruebas en AnTuTu compartidas por la comunidad (incluida Reddit), con la cifra total de 1,17 millones y los desgloses de CPU/GPU ya comentados, y la integración con Android 16 en Pixel.

En comparación con lo que se viene, plataformas como Snapdragon 8 Elite 2 o Dimensity 9500 apuntan a subir otro escalón en gráficos y CPU. La jugada de Google es apoyarse en su ecosistema (Android 16, IA local, fotografía computacional, 7 años de soporte) para competir “por experiencia”. Aun así, el precio y el posicionamiento de la GPU obligan a explicar muy bien la propuesta.

Precio, colores y a quién va dirigido

El Pixel 10 Pro XL se ofrece en colores Piedra Lunar, Jade, Porcelana y Obsidiana, con un precio de salida que ronda los 1.299 € en Europa (1.199 $ en EE. UU.). Es un móvil para quien prioriza fotografía computacional, funciones de IA local, seguridad y un Android pulido con soporte largo, aceptando que el gaming puro no es su especialidad este año.

Como guía rápida: si vienes de un Pixel 9, el salto en CPU, térmicas y funciones de IA es de agradecer, pero en GPU puedes notar pasos atrás en títulos exigentes. Si el teléfono te sirve para redes, foto/vídeo “no extremo”, mapas y multitarea, el Tensor G5 ofrece una experiencia fluida y coherente con lo que se espera de un gama alta moderno.

Tras reunir todas las piezas, la lectura es clara: el Tensor G5 introduce el giro que hacía falta en proceso (TSMC 3 nm), arquitectura CPU y plataforma de IA/ISP, elevando la experiencia general y la estabilidad; sin embargo, la parte gráfica está pendiente de una respuesta —y ojalá de una solución— porque hoy mide por debajo de la generación anterior en varias pruebas. Si Google corrige la GPU con drivers, estaremos ante el Tensor más redondo; si no, tocará comprar con esa letra pequeña en mente.

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