Seguramente hayas oído hablar de que las redes móviles antiguas están desapareciendo para dejar paso al 5G, y quizá pienses que esto solo afecta a quien todavía usa un móvil con teclas. Pues nada más lejos de la realidad. El verdadero problema no está en los teléfonos, sino en el Internet de las Cosas (IoT), donde hay una cantidad ingente de dispositivos que dependen de estas frecuencias para funcionar, y algunos de ellos son críticos para nuestra seguridad diaria.
Uno de los puntos más delicados es el sistema de comunicación de emergencia, ese famoso botón SOS que encontramos en los ascensores y en el techo de los coches. Si el módulo que gestiona esa llamada es antiguo, el riesgo es que, cuando la antena de 2G o 3G de la zona se apague, nos quedemos totalmente incomunicados en el momento en que más necesitemos ayuda, aunque el dispositivo parezca estar encendido y operativo. Para complementar esta seguridad, puedes configurar el botón de pánico y emergencia SOS en Android desde tu móvil.
El drama de los ascensores y la normativa en España

Para que nos entendamos, que el 3G desaparezca no significa que el ascensor se quede clavado entre dos plantas. El aparato seguirá subiendo y bajando sin problemas, pero el módulo de comunicación bidireccional, que es el que conecta la cabina con la central de emergencias, podría dejar de emitir señal. Esto es un problema serio, ya que en España existen unos 1,2 millones de ascensores bajo mantenimiento, siendo uno de los países con más instalaciones de este tipo en Europa.
Si echamos un vistazo a la ley, el Real Decreto 203/2016 es muy claro: es obligatorio que cualquier cabina permita la comunicación con un servicio de intervención rápida, incluso si hay un corte en el suministro eléctrico. Además, la nueva norma ITC AEM1 (del Real Decreto 355/2024) obliga a instalar estos sistemas en aquellos ascensores que aún no lo tengan tras pasar la inspección. Lo curioso es que la ley no te dice qué tecnología usar, solo exige que exista una conexión efectiva, lo que deja la responsabilidad de la migración en manos de las comunidades y las empresas de mantenimiento.
¿Cuándo se apagan realmente estas redes?

Esto no va a pasar de golpe en todo el país, sino que es un proceso gradual que depende del operador y de la zona. Por ejemplo, Vodafone ya ha hecho prácticamente desaparecer su red 3G en España, y Movistar sigue sus pasos a ritmo acelerado. Por otro lado, MasOrange ha sido más flexible, marcando el apagado del 3G para finales de 2027 y manteniendo el soporte del 2G hasta el año 2030. Esta diferencia de plazos es clave, ya que hay muchísimos más dispositivos anclados al 2G que al 3G.
Si eres presidente de una comunidad de vecinos o administrador de fincas, lo más sensato es no dormirse en los laureles. Habéis de preguntar directamente a la empresa de mantenimiento si el botón SOS de vuestro ascensor depende exclusivamente de 2G o 3G. Si la respuesta es afirmativa, es urgente que os presenten un plan de migración hacia tecnologías modernas como 4G o sistemas basados en VoLTE.
El botón SOS en el coche: el sistema eCall en peligro

En el mundo del motor ocurre algo muy parecido con el sistema eCall, obligatorio en vehículos nuevos desde 2018. Este sistema es el que avisa automáticamente al 112 tras un accidente grave, enviando la ubicación y la hora del impacto. El problema es que millones de coches fueron homologados con módulos que solo entienden el lenguaje de las redes antiguas. Bruselas calcula que unos 64 millones de vehículos en Europa podrían quedar con un botón SOS puramente ornamental si no se halla una solución coordinada.
A diferencia de los ascensores, actualizar un coche es un quebradero de cabeza. Cambiar el módulo de comunicación podría costar unos 360 euros por coche, una cifra que muchos conductores no estarían dispuestos a pagar por un sistema que ya era legal cuando compraron el coche. Para evitar este caos, la Comisión Europea baraja mantener al menos una red 2G o 3G activa por país hasta 2030, permitiendo que los sistemas antiguos sigan funcionando mientras el parque móvil se renueva naturalmente.
Soluciones técnicas y el futuro de la conectividad

La solución definitiva es el llamado NG-eCall (Next Generation eCall), que utiliza redes 4G y 5G mediante arquitecturas IMS, muy similares a las llamadas de voz de los smartphones actuales. Para los coches que ya están en la calle, existen tres vías: actualizaciones inalámbricas (OTA) para quienes ya tienen hardware compatible, la sustitución gratuita de módulos por parte del fabricante (algo poco probable por el coste) o el uso de hardware externo, que es técnicamente muy complejo debido a la integración con los sensores del vehículo.
Este escenario nos deja una lección importante sobre la obsolescencia tecnológica. Un motor puede durar 30 años, pero una tarjeta SIM y una antena dependen de licencias de espectro y decisiones regulatorias que cambian cada pocos años. No es solo una cuestión de eficiencia de red para que el 5G vuele, sino de seguridad pública, ya que la conectividad se ha vuelto una pieza fundamental de la seguridad vial y edilicia.
La transición hacia el apagado de las redes antiguas es inevitable para optimizar el espectro radioeléctrico, pero requiere un calendario coordinado que no deje desprotegidas a las personas. Tanto en los bloques de viviendas como en las carreteras, la clave reside en realizar un inventario real de los equipos instalados y migrar hacia estándares modernos como el 4G y el VoLTE antes de que las antenas legacy se apaguen definitivamente en el horizonte de 2030.