Cómo ver y entender la intensidad de señal en dBm en tu móvil y WiFi

  • La intensidad de señal en dBm es la medida real de cobertura, mucho más precisa que las barras, y se utiliza tanto en redes móviles como WiFi.
  • Valores de dBm cercanos a 0 indican muy buena señal; a partir de unos -95 dBm en móvil o -75 dBm en WiFi la conexión se vuelve inestable.
  • Android e iPhone permiten consultar la señal en dBm mediante menús de estado, modos de prueba y aplicaciones especializadas de análisis.
  • Factores como la banda de frecuencia, los obstáculos físicos y la congestión de la red condicionan el rendimiento y pueden requerir optimización de la instalación o amplificadores homologados.

Ver la intensidad de señal en dBm

La mayoría de la gente mira las típicas barras de cobertura del móvil para saber si va a poder llamar o navegar bien, pero esas rayitas engañan más de lo que parece. Cada fabricante decide a su manera cuánta señal real corresponde a una, dos o cinco barras, así que dos teléfonos en el mismo sitio pueden mostrar cosas distintas aunque reciban casi la misma potencia.

Si quieres saber de verdad cuánta cobertura tienes, tanto en red móvil como en WiFi, necesitas aprender a ver la intensidad de señal en dBm, entender qué significan esos números negativos, cómo se relacionan con las barras y qué puedes hacer cuando los valores indican que vas justo de señal. Una vez le pillas el truco, es mucho más fácil diagnosticar problemas de conexión y mejorar la cobertura móvil.

Qué es la intensidad de señal en dBm y por qué las barras son tan poco fiables

Cuando tu móvil o tu router se conectan a una red inalámbrica, lo que realmente miden es la potencia de la señal de radio que les llega, expresada en dBm (decibelios referidos a un milivatio). Ese valor numérico es el que usan los técnicos y los operadores para saber si una conexión es buena, mala o directamente inviable.

Las barras de cobertura que ves arriba del todo son solo una representación gráfica simplificada de esa intensidad de señal, pero no existe ningún estándar que obligue a un fabricante a usar un rango concreto de dBm para cada barra. Por eso, un teléfono puede marcar cuatro rayas mientras otro, en el mismo lugar, marca tres aunque la señal real sea parecida.

En Android, en iPhone y en la mayoría de routers y puntos de acceso WiFi puedes consultar la intensidad de la señal en dBm dentro de menús de estado o herramientas de prueba. En bastantes móviles Android, además, verás junto al dBm otro número llamado ASU, que es una manera interna del sistema de expresar la misma información de manera más fácil de manejar.

Todo esto aplica tanto a la cobertura móvil (2G, 3G, 4G, 5G) como a la WiFi de casa u oficina: en los dos casos, la intensidad de señal se maneja en dBm, casi siempre con valores negativos, y cuanto más se acerquen a cero, mejor será la calidad potencial de la conexión.

ver dBm en el móvil

dB, dBm y ASU: diferencias sin volverse loco con las fórmulas

Para entender bien lo que estás viendo en las pantallas de diagnóstico merece la pena distinguir entre dB, dBm y ASU, porque se escriben parecido pero no son lo mismo. No hace falta hacer matemáticas, pero sí tener claro qué mide cada uno.

El decibelio (dB) es una unidad logarítmica que compara dos niveles de potencia. Se usa para indicar cuánto se ha amplificado o atenuado una señal; por ejemplo, una subida de 3 dB implica aproximadamente el doble de potencia, mientras que una subida de 10 dB supone multiplicar por diez. Es una medida relativa: siempre habla de un cambio entre dos puntos.

El dBm (decibelios-milivatio) mide en cambio un nivel absoluto de potencia respecto a 1 mW. Aquí ya no se compara nada, simplemente se dice cuánta potencia tiene una señal concreta. Es la escala estándar en telecomunicaciones para cuantificar la intensidad de la señal que recibe un móvil, un router 4G/5G o un dispositivo WiFi.

Como la potencia que llega a nuestros dispositivos es muy baja, esa escala de dBm se maneja casi siempre en valores negativos. Eso significa que -50 dBm es una señal muy fuerte, -80 dBm es razonable y -110 dBm está rozando la pérdida total de cobertura; en este contexto, -60 dBm es mejor que -90 dBm, aunque el número parezca “más pequeño”.

ASU (Arbitrary Strength Unit) es una unidad interna de intensidad de señal que utilizan sobre todo los móviles Android. El sistema transforma los dBm en ASU para gestionarlos de forma más lineal, pero la relación exacta depende de la tecnología de red: GSM, UMTS, LTE o NR (5G) usan fórmulas algo distintas. Como referencia, para LTE suele aplicarse algo parecido a ASU ≈ dBm + 140 en un cierto rango.

Rangos de dBm: de señal excelente a zona sin cobertura

La escala de dBm que vas a ver tanto en móvil como en WiFi se mueve, en la práctica, desde cerca de 0 hasta valores en torno a -120 dBm, donde ya no hay señal aprovechable. A medida que el número se hace más negativo, la potencia de la señal cae y se complica mantener una conexión estable.

Una escala orientativa muy utilizada para valorar la señal recibida, válida tanto para redes móviles como WiFi, sería algo así: a partir de unos -60 dBm hablamos de señal muy buena, alrededor de -80 dBm de señal aceptable y por debajo de -100 dBm de señal bastante floja, con riesgo de cortes y lentitud.

En redes móviles se suelen usar rangos como los siguientes, basados en los valores de dBm de la antena que llega al teléfono:

  • A partir de -120 dBm: sin señal utilizable; el móvil suele mostrar “Sin servicio” (cómo solucionarlo).
  • Entre -120 y -104 dBm: cobertura muy baja, con problemas serios para establecer llamadas.
  • Entre -103 y -98 dBm: señal débil, llamadas y datos muy inestables.
  • Entre -97 y -90 dBm: cobertura media, sirve para llamadas y navegación básica, pero sin mucho margen.
  • Entre -89 y -77 dBm: señal muy buena, llamadas claras y datos rápidos.
  • Entre -76 y -60 dBm: señal excelente, con posibilidad de exprimir casi al máximo la red.

Mientras que en WiFi, la escala suele expresarse en RSSI (Received Signal Strength Indicator) y se maneja un rango típico de 0 a -100 dBm. En este contexto, una señal entre -30 y -50 dBm es excelente, entre -51 y -60 dBm muy buena, de -61 a -70 dBm suficiente para la mayoría de usos y a partir de -71 dBm empiezan los problemas serios de velocidad y estabilidad.

Otro dato curioso es que algunas herramientas traducen estos valores en porcentajes de calidad: en 2G/3G, por ejemplo, entre -99 y -86 dBm puede considerarse un 23-45 % de calidad (conexión delicada), entre -85 y -72 dBm un 45-67 % (aceptable pero sensible a mal tiempo) y por encima de -71 dBm un porcentaje muy alto, con conexión estable y buena velocidad de datos.

Tipos de cobertura móvil y sus velocidades típicas

Además de cuánta potencia llega a tu dispositivo, influye mucho el tipo de tecnología de red al que estás conectado. No es lo mismo tener una señal redonda en 2G que una señal justita en 4G o 5G, porque la capacidad de velocidad y latencia cambia bastante.

Entre los estándares que siguen activos o que te puedes encontrar en el icono de cobertura están los siguientes, con sus velocidades orientativas en condiciones ideales:

  • G, GPRS o 2G: pensado para voz y SMS. Las velocidades de datos rondan unos pocos Kbps (unos 6 Kbps), totalmente insuficientes para el uso actual de internet móvil.
  • E, EDGE o 2.5G: una evolución de 2G que mejora un poco los datos, hasta cerca de 48 Kbps. Puede servir para mensajería simple, pero poco más.
  • 3G (UMTS): primer estándar realmente útil para datos, con tasas que pueden moverse entre 2 Mbps y 7,2 Mbps.
  • H / H+ (HSDPA / HSDPA+): mejoras sobre 3G clásico, alcanzando hasta 21 Mbps en laboratorios y buenas condiciones.
  • LTE o 4G: la red más extendida en muchos países; permite teóricamente 100 Mbps o más, con experiencias reales muy variables según la celda y la congestión.
  • 4G+: nombre comercial para LTE con Carrier Aggregation, agregando varias bandas a la vez; puede llegar a 300 Mbps y, en despliegues avanzados, rozar el Gbps.
  • 5G: la generación más reciente, con potencial teórico altísimo (varios Gbps), aunque en el día a día suele moverse entre decenas y cientos de Mbps según banda, despliegue y estado de la red.

La combinación de tipo de red y nivel de dBm es lo que realmente determina tu experiencia. -70 dBm en 4G o 5G suele ser fantástico para casi cualquier uso, mientras que la misma cifra en 2G sigue siendo pobre para la mayoría de tareas actuales.

Para caracterizar bien la cobertura en 4G y 5G se usan métricas algo más específicas, como el RSRP (Reference Signal Received Power) para datos. Ese valor, también en dBm negativos, ronda los -80 dBm cuando la señal es muy buena y se va hacia -100 dBm o menos cuando la conexión empieza a flojear, sobre todo dentro de edificios y zonas complicadas.

Cómo ver la intensidad de señal en dBm en Android

Los móviles Android ofrecen varias formas de ver la intensidad real de la señal sin quedarse solo en las barras. Algunas dependen del fabricante, pero casi siempre tienes al menos un método sin instalar nada y varias apps muy útiles para ir más allá.

La manera más directa, con las herramientas del sistema, suele pasar por entrar en el menú de estado del teléfono. La ruta exacta cambia, pero normalmente es algo como “Ajustes → Acerca del teléfono → Estado”, o “Ajustes → Información del teléfono → Red/Estado de la SIM”. Ahí deberías encontrar una línea llamada “Intensidad de la señal” con un valor en dBm y, a veces, otro en ASU.

Ese dato te lo da el propio Android a partir de los parámetros de la radio móvil, y suele tener formato tipo “-87 dBm 14 asu” o similar. El valor negativo es el que te interesa: cuanto más se acerque a cero, mejor cobertura. La cifra de ASU es simplemente la misma información expresada en otras unidades que el sistema maneja internamente.

Algunas capas de personalización e incluso ciertas ROMs modificadas permiten mostrar directamente el número en la barra de estado en lugar de las rayas, ya sea como función oficial o con la ayuda de apps específicas. Es una forma muy cómoda de vigilar la señal sin entrar en menús cada dos por tres.

Si quieres aún más datos, puedes recurrir a aplicaciones como Signal Strength, Network Signal Info, Network Cell Info o CellularZ, que muestran el dBm en grande, el tipo de red (2G, 3G, 4G, 5G), la banda de frecuencia y, en muchos casos, un mapa con la posición aproximada de la antena a la que estás enganchado y la distancia a la misma.

En algunos modelos también funciona el menú de pruebas oculto de Android: marcas *#*#4636#*#* en la app de teléfono y, si el fabricante no lo ha desactivado, se abre un menú llamado “Pruebas” o “Información del teléfono” donde puedes ver la intensidad de la señal, el RSRP, el RSSI y otros parámetros avanzados. No todos los móviles lo soportan, pero cuando funciona es bastante informativo.

Cómo ver la intensidad de señal en dBm en iPhone (Field Test Mode)

En los iPhone, Apple no muestra el valor en dBm de forma directa en la barra de estado, pero incluye un modo de prueba de campo bastante completo con información interna de la radio. No es tan intuitivo, pero sirve perfectamente para ver la intensidad de la señal.

El acceso se hace desde la app de teléfono. Primero conviene desactivar el WiFi para obligar al dispositivo a usar únicamente la red móvil (4G/5G). Después, abres la app de llamadas, marcas *3001#12345#* y pulsas “Llamar”. Al momento, se abrirá una interfaz diferente al marcador habitual, que es el llamado Field Test Mode.

Dentro de estos menús verás secciones relacionadas con LTE o NR (para 5G), como “Serving Cell Meas”, “RsrpRsrqSinr” o “Cell Info”. En ellas podrás localizar el RSRP en dBm, que es el valor clave de potencia de señal de referencia para datos, junto con RSRQ (calidad) y SINR (relación señal-ruido), también muy importantes para entender la calidad real de la conexión.

En redes más antiguas, como 2G o 3G, lo habitual es que aparezcan parámetros como RSSI o valores equivalentes, igualmente en dBm negativos. Su interpretación es muy similar: valores cercanos a -60 dBm son fuertes, acercarse a -100 dBm indica que estás en los límites de cobertura.

En versiones antiguas de iOS era posible hacer que el número en dBm sustituyese de manera permanente a las barras de cobertura, pero eso desapareció con las actualizaciones más recientes. Aun así, el modo de prueba sigue siendo útil para entrar, consultar la intensidad real de señal en dBm, hacer pruebas de cobertura y salir de nuevo al uso normal.

Cómo medir la intensidad de señal y la banda usada para instalar un amplificador

Ver la intensidad de señal en dBm

Cuando quieres mejorar la cobertura móvil en una vivienda, negocio o entorno rural con un repetidor, es esencial saber qué banda de frecuencia está usando tu operador en ese punto y cuánta señal llega exactamente. Con un par de pasos puedes obtener esos datos desde Android o iPhone.

En Android, la opción más cómoda es usar una app especializada como CellularZ. Tras instalarla desde Google Play, conviene desactivar el WiFi, activar los datos móviles (o solo voz si quieres probar GSM) y asegurarte de que los servicios de localización están encendidos para que la app pueda identificar la celda.

Al abrir la aplicación, eliges la ranura SIM que quieres analizar (SLOT1 o SLOT2) y bajas hasta la sección “Cell Params”. Ahí encontrarás un identificador de banda como B1, B3, B7, B20, etc., y también las frecuencias de subida y bajada en MHz. Además, la app te mostrará valores como RSRP (para 4G/5G) o RSSI/RxLev (para 2G/3G), todos ellos en dBm, que indican la intensidad de señal que recibiría un amplificador instalado en esa ubicación.

Sin aplicaciones, en algunos Android puedes recurrir al menú de pruebas: marcas *#*#4636#*#*, entras en “Información del teléfono” para la SIM deseada y buscas líneas con “Intensidad de la señal”, RSRP o un número etiquetado como E/U/ARFCN. Ese valor ARFCN o EARFCN identifica el canal de radio concreto. Con una calculadora de frecuencia tipo CellMapper puedes introducir ese número, elegir el tipo de red (2G, 3G, 4G, 5G) y obtener la banda y la frecuencia exacta que está usando tu teléfono.

En iPhone el proceso es similar, pero todo se hace desde el Field Test Mode. Tras entrar con *3001#12345#* desactivando antes el WiFi, accedes a secciones como “Información de celda activa”. Ahí verás un dato llamado “Información de banda” que indica el número de banda LTE o NR; por ejemplo, un 3 significaría que estás usando la banda LTE 3 (1800 MHz). Más abajo, en “Mediciones de celda activa → RsrpRsrqSinr”, encontrarás de nuevo los valores RSRP y RSSI en dBm.

Con esa información en la mano, puedes elegir un amplificador que soporte exactamente las bandas y frecuencias que utiliza tu operador en tu zona, y hacerte una idea de si la señal que llega del exterior (por ejemplo, -100 dBm en una banda alta o -90 dBm en una banda baja) es suficiente como base para que un kit con antena exterior, amplificador y antenas interiores pueda trabajar con garantías.

Señal WiFi en dBm, mapas de calor y factores que la degradan

En las redes WiFi domésticas y profesionales la intensidad de señal se mide también en dBm, normalmente a través de un valor llamado RSSI. Aunque en muchos sistemas solo ves barras, es posible sacar cifras exactas desde la configuración del sistema o con herramientas especializadas.

En ordenadores con Windows, por ejemplo, puedes abrir una ventana de PowerShell o cmd y usar el comando “netsh wlan show interfaces”. Entre los datos mostrados aparece un porcentaje de intensidad de señal que proviene del RSSI en dBm, junto con información como velocidad de enlace, tipo de cifrado y canal.

En general, una señal WiFi entre -30 y -50 dBm indica una cobertura sobresaliente, ideal para tareas muy exigentes (juegos en línea, vídeo 4K, muchas conexiones concurrentes). Entre -51 y -60 dBm tienes una señal muy buena; de -61 a -70 dBm seguirás navegando sin demasiados problemas, aunque sin el máximo rendimiento; por debajo de -71 dBm la conexión se vuelve más delicada y a partir de los -81 dBm lo normal es que haya cortes continuos.

Para ir un paso más allá, muchas empresas y usuarios avanzados crean un “mapa WiFi” o heatmap de su vivienda u oficina. Con aplicaciones específicas de planificación WiFi puedes cargar el plano del lugar, caminar con un portátil o tablet y tomar medidas de RSSI en dBm en distintos puntos. Al final obtienes un mapa de colores que muestra con claridad dónde hay buena cobertura y dónde te falta señal.

Con esos mapas puedes decidir si te interesa recolocar el router, añadir repetidores o puntos de acceso adicionales, o cambiar de canal para reducir interferencias. Herramientas como Acrylic WiFi Analyzer, NetSpot y otras de análisis hacen precisamente eso: miden intensidad, congestión de canales, relación señal-ruido, nivel de seguridad y te presentan todo en gráficos intuitivos.

En todo lo que tenga que ver con WiFi influyen mucho la posición del router, la distancia, las paredes, los suelos, los techos, los electrodomésticos y las otras redes cercanas. Un router en el rincón más escondido de la casa, pegado al suelo y junto al microondas, puede convertir una conexión de cientos de megas en algo que se comporta como una línea lenta e inestable.

Relación entre dBm, barras de señal y experiencia real

Una de las cosas que más confunden a los usuarios es que, a veces, el móvil muestra varias barras pero la conexión se arrastra, o al revés, ves pocas barras y sin embargo todo va sorprendentemente fluido. Esto se explica combinando lo que sabes de los rangos de dBm y los factores de calidad de red.

En primer lugar, el icono de barras se actualiza a su ritmo, y no siempre refleja con precisión el último valor de potencia. Puede que la señal se haya desplomado de golpe, pero la interfaz tarde unos segundos en actualizarse, así que durante un rato sigues viendo muchas rayas cuando en realidad ya estás en cifras cercanas al límite.

En segundo lugar, la calidad real de la conexión depende no solo del dBm, sino también de la relación señal-ruido (SNR), la congestión de la celda o de la red WiFi y el tipo de tráfico. Una señal de -60 dBm en una celda saturada en hora punta puede dar peor resultado que -80 dBm en una celda poco cargada a otra hora.

También hay problemas puntuales de software: la capa de interfaz del sistema que pinta los iconos puede quedarse colgada o no sincronizarse bien con el estado real de la radio. Algún móvil puede mostrar barras de cobertura incluso cuando lo que falla es el acceso a datos o la autenticación con la red del operador.

Por todo esto, cuando tengas dudas, lo más sensato es mirar la intensidad de la señal en dBm y, si puedes, hacer un test de velocidad o una simple llamada para ver si la calidad de voz y la latencia se corresponden con lo que indican los números. Es mucho más fiable que fiarse solo de las barras.

Cómo mejorar la cobertura móvil y WiFi cuando los dBm son bajos

Si después de comprobar los valores descubres que estás por debajo de -95 dBm en móvil o de -75 dBm en WiFi, conviene probar una batería de soluciones prácticas antes de meterse en equipos más avanzados. A veces basta con unos cambios simples para ganar varios dB, como en nuestra guía de 12 maneras de aumentar la señal celular.

En movilidad, lo primero es moverte: acercarte a una ventana, subir una planta, cambiar de habitación o incluso salir a la calle puede devolver varios puntos de señal. En el interior de edificios modernos, las paredes y cristales con tratamiento térmico pueden comerse buena parte de la potencia de la señal que viene de la torre más cercana.

Si estás en casa, revisa dónde tienes colocado el router: lo ideal es una zona lo más céntrica y elevada posible, lejos de electrodomésticos como el microondas, bases inalámbricas y masas metálicas. Un router moderno compatible con WiFi 6 o 7, bien configurado y con el firmware actualizado, también puede mejorar la cobertura y el rendimiento con el mismo proveedor de internet.

Otra jugada interesante es separar dispositivos por bandas: aprovechar la banda de 5 GHz (o 6 GHz si tienes WiFi 6E/7) para aparatos cercanos que necesitan mucha velocidad, y la banda de 2,4 GHz para los dispositivos más alejados, que necesitan más alcance aunque vayan algo más lentos.

Respecto al móvil, quitar momentáneamente una funda muy gruesa o metálica puede ganar un pequeño margen de señal, y conviene revisar si el dispositivo está conectado a la mejor tecnología disponible (4G o 5G) o se ha quedado anclado en 3G o 2G por un ajuste de red limitado (puedes cambiar el tipo de red preferida) o un modo de ahorro de energía agresivo.

Cuando ninguna de estas soluciones básicas es suficiente, especialmente en zonas rurales o edificios con paredes muy gruesas, entran en juego los amplificadores de señal móvil o repetidores. Estos equipos constan de una antena exterior que captura la señal de la torre, un amplificador que la potencia y una o varias antenas interiores que la reparten dentro del edificio.

Un sistema bien dimensionado puede transformar una señal rozando los -100 dBm en el exterior en valores mucho mejores dentro de casa u oficina, con llamadas estables, datos móviles rápidos y menos consumo de batería en los móviles porque ya no tienen que transmitir constantemente al límite de su potencia.

Eso sí, en países como España es crucial que el repetidor sea compatible con las bandas y frecuencias de los operadores (B20, B3, B7, B1, B8 para 4G; n78, n28, n1, n3 para 5G, entre otras) y que cumpla la normativa europea de equipos radioeléctricos (RED 2014/53/UE). Los amplificadores no homologados o mal instalados pueden causar interferencias a las redes móviles y acarrear sanciones.

Para afinar en la elección, es buena idea medir antes qué bandas se usan realmente en tu ubicación con apps como CellularZ o Network Cell Info, y si hace falta, consultar con especialistas para elegir la combinación adecuada de antena exterior, longitud de cable y potencia de amplificación en función de las lecturas de dBm que obtienes en el exterior.

Entender qué es la intensidad de señal en dBm, saber leer los rangos que van desde una cobertura excelente hasta el borde de la desconexión, distinguir entre barras decorativas y valores numéricos reales, y conocer los factores técnicos que influyen (tipo de red, banda de frecuencia, obstáculos, ruido, congestión) te pone en una posición mucho mejor para diagnosticar por qué tu móvil o tu WiFi no rinden como deberían y qué pasos concretos puedes dar, desde moverte unos metros o recolocar el router hasta plantearte un sistema de amplificación bien elegido y ajustado a la realidad de tu entorno.

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