Seguro que te ha pasado: estás escuchando tu música favorita o en una llamada importante y, de repente, al abrir el navegador o cualquier otra aplicación, el sonido se corta sin previo aviso. Es una situación desesperante, sobre todo cuando sientes que tienes un móvil potente pero el sistema parece decidir por ti qué aplicaciones deben seguir vivas y cuáles no.
Este fenómeno ocurre porque los dispositivos Samsung implementan una gestión de energía extremadamente agresiva. A diferencia del Android puro, Samsung añade capas de optimización que, aunque buscan ahorrar batería, a menudo cierran procesos críticos, provocando que incluso las alarmas fallen si no has usado la app en unos días. Vamos a ver cómo domar este sistema para que tu teléfono se comporte como tú quieras.
El problema de la batería adaptativa y la suspensión

El gran culpable suele ser la función de batería adaptativa. En versiones modernas, Samsung ha implementado una política donde, si una aplicación no se utiliza durante un periodo corto (a veces solo 3 días), el sistema la manda a dormir profundamente. Esto significa que la app deja de ejecutarse en segundo plano por completo, lo que puede hacer que pierdas notificaciones o que tus recordatorios simplemente no salten.
Para combatir esto, es fundamental entrar en los ajustes de cuidado del dispositivo y revisar las listas de aplicaciones en suspensión. Es vital desactivar la opción de «poner aplicaciones no utilizadas en modo de espera», ya que, si no lo haces, el sistema podría revertir cualquier excepción que hayas configurado manualmente tras una actualización de firmware.
Soluciones según tu versión de Android

Dependiendo de qué versión de Android lleves instalada, el camino para solucionar esto cambia un poco, ya que Samsung mueve los menús constantemente:
- Android 13 y 14: La optimización por aplicación es la clave. Debes buscar el apartado de batería de la app específica y seleccionar que no se optimice. Además, aunque algunas opciones de «Acceso especial» han desaparecido, el control individual sigue siendo la mejor vía.
- Android 11 y 12: Aquí puedes recurrir al truco de bloquear la app en la pantalla de aplicaciones recientes. Al mantener presionado el icono de la app en el menú de multitarea, puedes bloquearla para que no se cierre.
- Android 10 y Pie: El control se centra en el «Cuidado del dispositivo». Tienes que entrar en la batería, acceder al menú de tres puntos y asegurarte de que las apps importantes estén en la lista de no suspendidas.
- Versiones antiguas (Oreo, Nougat y anteriores): Existía el llamado «Monitor de energía de aplicaciones». La solución era añadir las apps a la lista de aplicaciones no monitorizadas para evitar que el sistema las matara.
Herramientas avanzadas: Good Guardians y Good Lock

Si los ajustes básicos no son suficientes, Samsung ofrece aplicaciones oficiales más profundas. Por un lado, Good Guardians incluye un módulo llamado Memory Guardian. Si activas el «modo de cambio rápido», el móvil mantendrá más procesos activos, permitiendo que las apps vuelvan al estado exacto donde las dejaste.
Por otro lado, existe Good Lock, que cuenta con una función llamada «Long Live App». Esta herramienta es como un escudo protector que evita que el sistema operativo ejecute su limpieza agresiva sobre las aplicaciones que tú consideres prioritarias, garantizando que sigan funcionando siempre.
Trucos adicionales y optimización de juegos

Hay un pequeño truco manual: si quieres que una app no se cierre al bloquear la pantalla, no vuelvas a la pantalla de inicio. Simplemente bloquea el teléfono mientras la aplicación sigue abierta en primer plano; esto engaña al sistema y aumenta las probabilidades de que el proceso permanezca activo.
En cuanto a los juegos, el Game Booster puede ser un arma de doble filo. A veces, para dar más potencia al juego, corta procesos secundarios como los filtros de luz azul o notificaciones. Para evitarlo, entra en la configuración del Game Booster y desactiva todas las restricciones de bloqueo durante la partida.
Lidiar con la gestión de memoria de Samsung requiere tocar varios ajustes, desde la optimización individual de la batería y la desactivación de la suspensión automática, hasta el uso de herramientas como Good Guardians para forzar la permanencia de las apps. Al configurar correctamente estas excepciones y evitar que el sistema monitorice los procesos críticos, lograrás que tu dispositivo deje de cerrar aplicaciones inesperadamente y funcione con total fluidez.