Cómo ajustar el cierre de apps en segundo plano en tu móvil

  • Aprende qué son las apps en segundo plano y cómo afectan a la batería, la memoria y el rendimiento de tu móvil.
  • Usa las opciones de Android e iOS para identificar y limitar las aplicaciones que más consumen recursos.
  • Combina cierres manuales, optimización de batería y ajustes avanzados sin perder notificaciones importantes.
  • Completa la gestión de apps con buenas prácticas de limpieza, actualizaciones y configuración del sistema.

Cómo ajustar el cierre de apps en segundo plano en tu móvil

Si notas que tu móvil va más lento de la cuenta, se calienta en cuanto llevas un rato usándolo o la batería vuela aunque apenas lo toques, es muy probable que el problema esté en las aplicaciones que se mantienen activas en segundo plano. Android y iOS están preparados para gestionar esto por su cuenta, pero cuando se juntan muchas apps abiertas, ajustes de ahorro de energía agresivos y algún que otro fallo, el resultado puede ser un teléfono perezoso y sin autonomía.

La buena noticia es que puedes tomar el control: aprender a ajustar el cierre de apps en segundo plano en tu móvil te ayudará a encontrar el equilibrio entre rendimiento, batería y notificaciones. No se trata de ir cerrándolo todo como si no hubiera un mañana, sino de saber qué hace cada sistema, qué opciones tienes en los ajustes y cuándo conviene intervenir para que el móvil vaya fino sin volverte loco.

Qué son exactamente las apps en segundo plano y cómo afectan al móvil

Cuando abres una aplicación y luego cambias a otra, esa primera app no desaparece del todo: se queda en un estado de reposo o actividad parcial, lo que se conoce como ejecución en segundo plano. Esto permite volver a ella casi al instante, seguir descargando datos, recibir notificaciones o continuar un proceso que dejaste a medias.

El problema aparece cuando se acumulan demasiadas aplicaciones en ese estado y el sistema tiene que dedicar RAM, CPU, batería y a veces datos móviles a procesos que en realidad ahora mismo no necesitas. Juegos, redes sociales, apps de vídeo, reproductores de música o servicios mal diseñados pueden congestionar el teléfono si se les deja vía libre.

Además, hay apps que se abren ellas solas al encender el dispositivo o tras un rato, sin que tú les des permiso explícito cada vez. En muchos casos es para ofrecer funciones útiles (mensajería, correo, copias de seguridad…), pero en otros solo están ahí consumiendo recursos en segundo plano sin aportar gran cosa.

Por tanto, entender bien cómo funciona este sistema es clave para decidir si te compensa dejar que Android o iOS manden por completo o si prefieres afinar los ajustes de cierre y optimización de aplicaciones para sacarle más partido al móvil.

¿Conviene cerrar todas las apps en segundo plano o dejar que el sistema mande?

Aunque pueda sonar tentador estar todo el día barriendo la multitarea, lo cierto es que los sistemas modernos están pensados para gestionar la memoria y los procesos de manera automática. Android, por ejemplo, va cerrando lo que no hace falta cuando necesita espacio, y iOS también prioriza lo que estás usando frente a lo que dejaste atrás.

Cerrar aplicaciones constantemente de forma manual puede incluso ser contraproducente: cada vez que abres desde cero una app que usas mucho, el sistema tiene que cargarla por completo y reiniciar todos sus procesos, lo que consume más energía que retomarla desde la memoria si aún estaba en segundo plano.

Sin embargo, hay situaciones en las que sí merece la pena intervenir: si una aplicación se queda colgada, gasta batería como si no hubiera mañana, te satura los datos móviles o simplemente ya no la usas y sigue apareciendo en todas partes. En esos casos, lo recomendable es detenerla, limitar sus procesos en segundo plano o directamente desinstalarla.

La clave, tanto en Android como en iOS, no es cerrar todo por cerrar, sino identificar qué apps son realmente problemáticas y aprender a usar las herramientas que el propio sistema ofrece para controlarlas sin perder notificaciones importantes ni romper funciones que sí necesitas.

Cerrar apps desde el menú de aplicaciones recientes (Android e iOS)

El método más rápido y conocido para gestionar lo que está abierto es usar el conmutador de aplicaciones o menú de multitarea, presente tanto en Android como en iPhone. No requiere entrar en ajustes y te permite quitar de en medio lo que ya no necesitas.

En Android, normalmente basta con tocar el botón de aplicaciones recientes (o usar el gesto correspondiente si utilizas navegación por gestos). Verás un carrusel con las apps usadas últimamente y podrás ir desplazándote entre ellas. En muchos modelos, puedes deslizar una app hacia arriba o hacia un lado para cerrarla individualmente, o pulsar en un botón tipo «Borrar todo» para vaciar todas las ventanas recientes.

En iPhone el funcionamiento es parecido, aunque cambia el gesto según el modelo. En los dispositivos con botón Home, hay que pulsarlo dos veces seguidas para abrir la multitarea, y después deslizar hacia arriba sobre cada app que quieras cerrar. En los modelos sin botón físico (como los iPhone con Face ID), se entra a la multitarea deslizando desde la parte inferior hacia arriba y manteniendo un segundo, hasta que aparezcan todas las aplicaciones.

Conviene usar este método con cabeza: va muy bien para quitar de en medio un juego pesado tras usarlo, una app que se ha quedado pillada o un servicio que no quieres que siga tirando de conexión. Pero si te dedicas a cerrar siempre todas las apps recientes, el sistema tendrá que cargarlas desde cero continuamente, lo que puede hacer que la batería dure menos y que el móvil parezca incluso más lento.

Como orientación práctica, es buena idea cerrar a mano aquellas apps que no piensas volver a abrir en un buen rato (por ejemplo, un navegador con muchas pestañas o una app de edición de vídeo) y dejar que el propio sistema se encargue del resto.

Cómo identificar las apps que más recursos consumen en Android

Antes de empezar a desactivar cosas a lo loco, resulta muy útil saber qué aplicaciones son las que de verdad están castigando al teléfono. Android ofrece varios apartados en los ajustes para ver el uso de batería, memoria RAM y procesos en ejecución.

Por un lado, en el menú de Ajustes > Batería puedes consultar qué apps han consumido más energía en las últimas horas. Si detectas algo raro, como una app que apenas usas pero que aparece siempre entre las primeras de la lista, es una candidata clara a ser revisada.

Por otro, puedes activar las Opciones de desarrollador para tener una vista más avanzada de lo que se está ejecutando. Para hacerlo, entra en Ajustes > Información del teléfono (o «Acerca del teléfono») y pulsa varias veces sobre el número de compilación o la versión de Android hasta que el sistema te avise de que eres desarrollador.

Una vez activadas estas opciones, vuelve a Ajustes y entra en «Opciones de desarrollador». Allí encontrarás un apartado llamado «Servicios en ejecución», donde se muestran las apps que están en memoria, el tiempo que llevan activas y la cantidad de RAM que utilizan. Es una herramienta muy práctica para localizar servicios que se quedan trabajando sin que te des cuenta.

Uniendo la información del consumo de batería con la de servicios en ejecución, es más fácil decidir si una app debe forzarse a detener, limitarse en segundo plano o incluso desinstalarse porque aporta poco y gasta demasiado.

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Formas de detener apps en segundo plano en Android

Una vez localizadas las aplicaciones problemáticas, Android ofrece varias formas de cerrarlas o recortarles permisos para que no hagan tanto ruido en segundo plano. Algunas son más agresivas que otras, así que conviene conocerlas bien.

La primera y más directa es la opción de Forzar detención. Para usarla, ve a Ajustes > Aplicaciones, busca la app en cuestión y pulsa sobre ella. Verás un botón que suele poner algo como «Forzar detención» o «Forzar cierre». Al tocarlo, el sistema cierra de inmediato todos los procesos asociados a esa aplicación.

Este método va de cine cuando una app se ha quedado colgada, genera errores o consume batería de forma desproporcionada, pero no impide que pueda volver a iniciarse por sí sola más adelante si tiene permisos para ello o si el sistema lo considera necesario.

Otra posibilidad, si es una aplicación que tú mismo has instalado y ya no necesitas, es optar por Inhabilitarla desde el mismo menú (Ajustes > Aplicaciones > ). En lugar de desinstalarla, el sistema la desactiva: deja de aparecer en el cajón de apps, no se ejecuta en segundo plano y no recibe actualizaciones, pero sigue presente por si algún día quieres volver a habilitarla.

En el caso de las apps que tú mismo has instalado y ya no necesitas, lo más razonable es directamente desinstalarlas. Además de evitar que vuelvan a ejecutarse, liberarás almacenamiento y simplificarás la lista de aplicaciones. De nuevo, es tan sencillo como ir a Ajustes > Aplicaciones, elegir la app y pulsar en «Desinstalar».

Por último, dentro de las Opciones de desarrollador hay una herramienta llamada «Limitar procesos en segundo plano». Permite establecer un tope máximo de procesos que el sistema mantendrá activos al mismo tiempo. Es una opción potente, pero conviene usarla con precaución, ya que puede provocar cierres más agresivos de lo que te interesa en determinadas apps esenciales.

Usar las opciones de batería y optimización automática en Android

La mayoría de móviles Android actuales incluyen medidas de ahorro de energía y optimización de batería que afectan directamente a cómo se cierran o limitan las apps en segundo plano. Bien ajustadas, pueden ser tus aliadas; configuradas de forma demasiado estricta, pueden darte dolores de cabeza con notificaciones que no llegan o apps que se cierran solas.

En el apartado de Ajustes > Batería (o «Cuidado del dispositivo», «Mantenimiento del dispositivo» u otros nombres según la capa) encontrarás opciones como «Ahorro de energía», «Batería adaptable» o «Optimización de batería». Estas funciones se encargan de restringir lo que pueden hacer las apps cuando no las estás usando, reduciendo su acceso a la red, al procesador o a la ejecución en segundo plano.

El modo de ahorro de energía más agresivo suele cerrar aplicaciones con más rapidez y limitar el trabajo en segundo plano para aumentar al máximo la autonomía. Eso está bien si vas justo de batería, pero puede hacer que dejes de recibir notificaciones a tiempo de mensajería, correo u otras apps importantes.

Por ello, es interesante revisar app por app su configuración de optimización. En muchos móviles, desde Ajustes > Aplicaciones puedes entrar en una app, tocar en «Batería» y cambiar el modo de gestión. Suele haber opciones como «Sin restricciones», «Ahorro inteligente» o «Restringir», y además un listado de apps con optimización activa o desactivada.

Si hay aplicaciones que quieres que se mantengan funcionando siempre (por ejemplo, tu mensajero principal, el correo del trabajo o una app de monitorización), lo ideal es que las marques como «No optimizar» o «Sin restricciones». De esta forma, el sistema no las cerrará tan rápidamente en segundo plano, aunque a cambio gastarán algo más de batería.

Bloquear e impedir el cierre automático en capas personalizadas de Android

Algunos fabricantes añaden ajustes extra para controlar cómo se comportan las apps en segundo plano. Es el caso, por ejemplo, de móviles con MIUI (Xiaomi, Redmi, POCO), ColorOS (OPPO) o realme UI, que permiten bloquear aplicaciones en la multitarea para que no se cierren aunque el sistema quiera ahorrar recursos.

La forma más habitual de hacerlo es abrir el menú de apps recientes (multitarea), localizar la aplicación que quieres mantener y mantener pulsado su icono o la ventana hasta que aparezcan opciones adicionales. Entre ellas, suele esta el icono de un candado o similar, que sirve para «bloquear» la app.

Cuando una aplicación está bloqueada en la multitarea, Android le da prioridad y evita eliminarla al limpiar la memoria o al activar determinados modos de ahorro. De esta manera, puedes asegurarte de que ciertas apps siguen funcionando en segundo plano y enviando notificaciones aunque el sistema vaya cerrando otras menos importantes.

Ten en cuenta que si en tu móvil hay una función de limpieza automática o de optimización diaria, quizá tengas que volver a comprobar las apps bloqueadas después de alguna actualización o cambio de configuración. Además, cada vez que instales una app nueva, conviene revisar si necesita un ajuste especial para que no se apague sola en segundo plano.

En los móviles Samsung con One UI existe además el apartado de «Aplicaciones en suspensión» y «Aplicaciones en suspensión profunda». Dentro de Ajustes > Mantenimiento del dispositivo (o Batería > Administración de energía) puedes ver qué apps han sido puestas en estos estados, lo que implica que el sistema las cerrará o limitará de manera muy agresiva cuando no las estés usando.

Usar las opciones de desarrollador para controlar el cierre en segundo plano

Más allá de las opciones visibles para todo el mundo, Android esconde en el menú de desarrollador algunas funciones avanzadas relacionadas con el control de procesos y el ahorro de batería. No es recomendable tocarlas sin saber qué haces, pero pueden ser útiles si buscas un ajuste fino.

Una vez hayas activado las Opciones de desarrollador como se explicaba antes, puedes entrar en Ajustes > Sistema > Opciones de desarrollador (la ruta exacta puede variar según el móvil) y buscar el apartado de «Apps» o «Aplicaciones». Dentro, existe una función conocida como «Comprobación de uso en segundo plano» o similar.

Esta opción permite indicar qué aplicaciones pueden ser cerradas de manera forzada por el sistema para ahorrar batería. Si está activada para una app concreta, Android será más agresivo a la hora de matarla cuando no esté en primer plano, algo que puede ahorrarte energía pero también cortar tareas importantes si no tienes cuidado.

Si ves que una app que necesitas se cierra sin motivo, revisa que no esté incluida en esa lista de comprobación de uso en segundo plano. Desmarcarla hará que el sistema sea menos duro con ella, a costa de un consumo ligeramente superior.

Como norma general, todo lo que toques en Opciones de desarrollador deberías hacerlo sabiendo bien qué implica. Hay parámetros que afectan al número de procesos en segundo plano, al comportamiento del sistema al depurar apps o a cómo se gestionan ciertas restricciones, y una configuración incorrecta puede provocar inestabilidad o un comportamiento extraño en el teléfono.

Cuándo es buena idea que las apps se cierren solas y cuándo no

Que el sistema operativo cierre aplicaciones en segundo plano de forma automática no es algo malo en sí mismo; de hecho, en muchos casos es beneficioso. Reducir el número de procesos activos tiene efectos positivos en autonomía, rendimiento, temperatura y seguridad.

Por un lado, cerrar apps que no se están utilizando reduce el consumo de energía y ayuda a que la batería dure más. Cada proceso menos es menos carga para el procesador y la memoria RAM, lo que se traduce en un móvil más fluido, sobre todo si el dispositivo no es especialmente potente o ya tiene unos años.

También disminuye el riesgo de sobrecalentamiento, muy típico cuando se encadenan juegos, vídeo en streaming y redes sociales con muchas animaciones. Si el sistema va cerrando lo que no hace falta, el hardware no trabaja tanto tiempo al límite y se reduce el desgaste innecesario.

Otro punto importante es la seguridad y la privacidad. Algunas apps que se ejecutan en segundo plano pueden recopilar datos o comportarse de manera poco transparente. Un cierre automático o unas restricciones estrictas limitan su capacidad para acceder a información personal o mantener conexiones permanentes sin que tú seas consciente.

Ahora bien, no todo son ventajas. Si los mecanismos de ahorro de batería son demasiado agresivos o se configuran mal, puedes encontrarte con que las aplicaciones de mensajería no te avisan, las alarmas no saltan o los correos llegan con un retraso considerable. Por eso es tan importante combinar cierres automáticos inteligentes con excepciones para las apps críticas que realmente necesitas que estén siempre al pie del cañón.

Cerrar apps en segundo plano en iPhone: cuándo y cómo hacerlo

Cómo ajustar el cierre de apps en segundo plano en tu móvil

En iOS, el funcionamiento de las aplicaciones en segundo plano es parecido en concepto pero bastante más controlado por el sistema. Apple limita de forma muy estricta lo que las apps pueden hacer cuando no están en primer plano, y a menudo no es necesario cerrarlas manualmente para mantener un buen rendimiento.

Aun así, hay ocasiones en las que sí conviene hacerlo. Si una app se queda bloqueada, no responde como debería o notas que consume batería de forma exagerada, puedes recurrir al menú de multitarea. Como se comentaba antes, basta con pulsar dos veces el botón Home (en modelos con botón) o deslizar desde la parte inferior hacia arriba y mantener (en modelos sin botón) para ver todas las apps abiertas.

Una vez en esa vista, solo tienes que deslizar hacia arriba sobre cada tarjeta de app para cerrarla. iOS también permite cerrar varias a la vez si usas más de un dedo y todas tienen el icono o la animación correspondiente. Esto resulta especialmente útil si has dejado abiertas muchas aplicaciones pesadas, como juegos o editores de vídeo.

En cuanto al ahorro de batería, cerrar algunas apps que han quedado colgadas o que no necesitas puede ayudarte a mejorar la autonomía, pero en iPhone es incluso más importante revisar qué permisos tienen las aplicaciones para actualizarse en segundo plano (por ejemplo, en Ajustes > General > Actualización en segundo plano) y desactivar esta opción para aquellas que no requieren estar siempre actualizadas.

Si pese a todo sigues notando problemas de rendimiento o batería, puede venirte bien usar el modo seguro, restaurar ajustes o consultar con un servicio técnico especializado, porque quizás estés ante un problema de software más profundo o incluso un fallo de hardware que no se soluciona solo cerrando apps.

Buenas prácticas para mantener tu móvil rápido y con buena batería

Más allá de jugar con los cierres en segundo plano, hay una serie de costumbres sencillas que ayudan a que el teléfono se mantenga ágil y con buena autonomía. Todas ellas complementan la gestión de apps y evitan que llegues al punto de tener que forzar cierres o limitar procesos continuamente.

La primera es hacer limpieza periódica de aplicaciones: dedicar unos minutos cada cierto tiempo a revisar qué usas realmente y desinstalar lo que lleva meses sin abrirse. Cada app menos significa menos procesos potenciales en segundo plano, menos actualizaciones y menos notificaciones innecesarias.

También es importante mantener el móvil y las aplicaciones actualizadas. Las nuevas versiones suelen incluir mejoras de rendimiento, parches de seguridad y optimizaciones de consumo que reducen el uso de recursos en segundo plano. Ignorar sistemáticamente las actualizaciones solo hace que te pierdas esas mejoras.

Respecto a las apps de limpieza y supuestos «optimizadores mágicos», conviene usarlos con mucha cautela. En muchos casos, una app adicional que bloquea procesos y libera RAM constantemente consume más recursos de los que ahorra y se limita a hacer de forma agresiva lo que el sistema ya hace por sí mismo. Si buscas alternativas fiables, puedes ver cómo optimizar Android con apps de limpieza que sí funcionan.

Por último, no está de más echar un vistazo a tu tarifa de datos y de llamadas si te preocupa el uso en segundo plano. Una configuración equilibrada del móvil, unida a un plan que se adapte a tu consumo real, te permitirá chatear, navegar y usar tus apps favoritas sin estar mirando cada dos minutos el porcentaje de batería ni los gigas restantes.

Cuidar cómo se ejecutan las apps en segundo plano, entender qué cierran realmente Android e iOS y aprovechar las opciones de batería, desarrollador y multitarea te da un control mucho mayor sobre tu móvil: al final se trata de que el teléfono trabaje para ti y no al revés, manteniendo un equilibrio cómodo entre rendimiento, autonomía y comodidad en el día a día.

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