Si últimamente notas que los colores de tu móvil se ven raros, demasiado fríos, apagados o exageradamente chillones, seguramente estés pensando en calibrar la pantalla para ajustar bien las gamas de color en tu Android. No es una manía sin sentido: de ello depende cómo ves tus fotos, series, juegos y, sobre todo, cuánto te cansa la vista al pasar horas delante del teléfono.
En las próximas líneas vas a encontrar una explicación muy completa y paso a paso sobre todas las formas de retocar color, brillo, contraste y temperatura en móviles Android: desde las herramientas que incluyen las principales marcas en sus ajustes, pasando por opciones ocultas menos evidentes, hasta un buen repaso a las apps de terceros más útiles cuando el sistema se queda corto. La idea es que puedas dejar la pantalla a tu gusto sin liarla y sabiendo siempre qué estás tocando.
Por qué merece la pena calibrar la pantalla en Android
La pantalla es el componente que más usas a diario en tu smartphone y su configuración tiene un impacto directo en la comodidad, en la autonomía y en cómo percibes todo el contenido. La mayoría de móviles salen de fábrica con una calibración bastante decente, pero con el paso del tiempo, las actualizaciones de software o simplemente por tus preferencias, es muy normal que te apetezca retocarla.
Es fácil que empieces a notar que los blancos tienen un ligero tinte azulado, verdoso o rojizo que antes no estaba, que los colores aparecen demasiado saturados o que al subir el brillo al máximo todo parece “quemado”. Un ajuste incorrecto de brillo no solo molesta a los ojos, también puede disparar el consumo de batería y empeorar la autonomía, porque la pantalla es uno de los elementos que más energía gasta.
Además, la forma en que está configurado el panel condiciona mucho cómo interpretas la calidad de la cámara y de las fotos. Si llevas un modo ultra saturado, pensarás que tus imágenes tienen colores brutales, pero al verlas en otro móvil o en un monitor más neutro pueden parecer mucho más apagadas. Por eso, quienes hacen muchas fotos o editan contenido suelen preferir perfiles de color más naturales y fieles a los estándares como sRGB.
Otro detalle importante es que una pantalla mal calibrada puede hacerte percibir peor los vídeos y los juegos, con sombras demasiado oscuras, tonos de piel artificiales o degradados llenos de bandas. Afinar un poco la configuración ayuda a disfrutar más del contenido sin necesidad de cambiar de móvil.
Por último, no hay que olvidar el tema de la salud visual: una combinación de brillo excesivo y tonos muy fríos por la noche puede hacer que la pantalla resulte agresiva, te moleste a los ojos o incluso afecte al descanso. Ajustar la temperatura y activar ciertos filtros nocturnos marca más diferencia de la que parece.
Métodos para calibrar la pantalla en Android
En la actualidad casi todos los fabricantes incluyen en sus capas de personalización opciones para ajustar color, brillo y temperatura de la pantalla. El problema es que cada marca las coloca en un menú distinto y les pone su propio nombre, así que a veces hay que rebuscar un poco entre los ajustes.
A grandes rasgos, tienes dos caminos para dejar la pantalla como tú quieres: por un lado, usar las herramientas que vienen de serie en el móvil, que debería ser siempre tu primera opción; por otro, recurrir a aplicaciones de terceros que añaden una capa o filtro sobre el panel cuando el sistema no ofrece suficientes controles o tu terminal es algo antiguo.
Lo ideal es empezar siempre por los ajustes del teléfono, porque modifican el comportamiento real del panel y no solo aplican un filtro por encima. Si después de probar todos los perfiles disponibles y jugar con la temperatura sigues sin quedar satisfecho, entonces sí merece la pena tirar de apps externas.
También es importante tener claro qué quieres conseguir antes de tocar nada: quizá buscas colores más neutros para fotografía, una pantalla más cálida por la noche o simplemente corregir un tinte molesto que viene de fábrica. Saber esto te ahorrará tiempo y evitará que acabes con un panel descompensado.
Antes de meterte con calibraciones muy finas, conviene revisar que tu móvil esté actualizado a la última versión de software disponible, porque muchos fabricantes aprovechan estas actualizaciones para mejorar el comportamiento del panel, el brillo automático o los modos de color.
Calibrar el color desde los ajustes de tu móvil Android
A diferencia de un problema físico como un píxel muerto o una grieta en el cristal, retocar la calibración de color en Android suele ser un proceso sencillo. En la mayoría de móviles basta con elegir un modo de pantalla, probar varios perfiles y mover un par de deslizadores hasta que la imagen te resulte cómoda.
Lo más habitual es que tengas que ir a Ajustes > Pantalla y, dentro de ese menú, buscar secciones con nombres como “Esquema de colores”, “Modo de pantalla”, “Colores”, “Gama de colores y contraste” o “Modo de color de pantalla”. El nombre exacto cambia según el fabricante, pero suelen estar todos en el mismo grupo de opciones.
Dentro de esos apartados casi siempre encontrarás varios perfiles predefinidos pensados para distintos gustos: uno más natural o estándar, otro más vívido o saturado, y en algunos casos modos tipo cine, foto o profesional. Además, suele haber un control para la temperatura de color que te permite hacer la pantalla más cálida o más fría mediante un deslizador.
En algunos dispositivos también existe una opción que ajusta el color de forma automática según la luz del entorno, algo muy útil para que la pantalla no deslumbre en interiores ni se quede corta en exteriores. Estas funciones suelen tener nombres como “Adaptative Display”, “Pantalla adaptable” o similar.
Hay que tener en cuenta que todas estas opciones sirven para modificar la forma en que el panel reproduce los colores dentro de los límites físicos de la pantalla. Es decir, puedes mover la reproducción hacia un lado u otro, pero no vas a convertir un panel básico en uno profesional solo a base de deslizadores.
Ejemplo práctico: calibrar la pantalla en móviles Xiaomi, Redmi y POCO
En móviles de Xiaomi, Redmi y POCO con MIUI, una forma muy típica de tocar el color es entrar en Ajustes > Pantalla > Esquema de colores. Dentro de este menú se muestran varios modos, como “Vívido”, “Saturado”, “Estándar” u “Original”, que cambian de golpe la apariencia de toda la interfaz.
El modo vívido suele ofrecer colores muy potentes y llamativos, ideales para juegos y contenidos multimedia, mientras que el estándar u original se inclina por una reproducción más neutra y cercana a la realidad. Probar cada uno durante unas horas es la mejor manera de decidir cuál encaja contigo.
También es habitual que MIUI incluya un deslizador de temperatura para ajustar si quieres la imagen más fría (con tintes azulados) o más cálida (con un punto amarillento). Un término medio suele ser lo más agradable para uso diario, pero muchos usuarios prefieren una pantalla algo más cálida, sobre todo si pasan mucho tiempo leyendo o usando el móvil por la noche.
En algunos modelos además puedes activar la opción de que el móvil adapte automáticamente la tonalidad del panel en función de la iluminación ambiente, lo que suaviza la transición entre interior y exterior y hace que la pantalla parezca menos agresiva en habitaciones oscuras.
Aunque este ejemplo está sacado de un Xiaomi, la idea general es muy parecida en el resto de marcas: escoger un perfil que te guste y retocar ligeramente la temperatura hasta que no notes dominantes extrañas.
Cómo ajustan el color Samsung, Realme, Motorola y Sony
En Samsung, los controles de color están bastante cuidados y suelen encontrarse en Ajustes > Pantalla > Modo de pantalla. Ahí puedes elegir entre perfiles como “Natural” y “Vívido”, y en muchos modelos se puede entrar en opciones avanzadas para tocar el balance de blancos o el equilibrio entre rojo, verde y azul.
La opción “Adaptative Display” se encarga de modificar el balance de tono y saturación automáticamente, buscando lo que el sistema considera más adecuado para cada situación. Si prefieres algo más controlado y fiel, muchos usuarios recomiendan el “Modo profesional” o perfiles que respetan la gama sRGB, muy usada en programas de edición y en la web.
En otros fabricantes como Realme, Motorola o Sony Xperia, las rutas habituales suelen tener nombres tipo “Modo de color de pantalla”, “Colores” o “Gama de colores y contraste”. La lógica es la misma: eliges entre varios modos, normalmente uno más natural y otro con más pegada, y ajustas la calidez a tu gusto.
Sea la marca que sea, casi siempre podrás diferenciar entre opciones que priorizan colores vivos frente a tonos más suaves o realistas. Lo más recomendable es probar cada maquetación de color con tu uso real: redes sociales, vídeo, lectura, juegos… y quedarte con la que te canse menos la vista sin renunciar a una buena calidad.
Ten presente que, si empiezas a tocar los deslizadores de rojo, verde y azul sin tenerlo claro, corres el riesgo de dejar la pantalla con un tinte extraño difícil de corregir después. Si no tienes mucha experiencia, suele ser mejor quedarse en los modos que ya vienen definidos por el fabricante y limitarse a la temperatura.
Limitaciones de la calibración de fábrica

Los controles incluidos por los fabricantes son perfectos para un ajuste ligero, pero tienen una limitación clara: no cuentan con una referencia profesional en pantalla que te diga si estás clavando realmente el estándar de color o si te estás yendo demasiado hacia un lado.
En la práctica lo que haces es afinar “a ojo”, quedándote con la configuración que más te convence, que es totalmente válido para uso cotidiano. El problema aparece cuando buscas una fidelidad absoluta en fotografía, diseño o vídeo, donde importarían mucho las normas de color y los perfiles ICC.
También hay que tener cuidado si tras una caída, reparación o cambio de pantalla empiezas a notar un tinte muy marcado o franjas de color que antes no estaban. En esos casos puede haber un problema físico en el panel que no se arreglará con los ajustes de software y lo más sensato es acudir a un servicio técnico.
Si después de toquetear las opciones básicas sientes que sigues sin encontrar el equilibrio, llega el momento de pensar en aplicaciones especializadas que te den un extra de control sobre los colores o, en casos muy puntuales, en herramientas profesionales con hardware externo.
Y recuerda que, aunque consigas una calibración que te encante, ninguna app ni ajuste va a ampliar mágicamente el rango de color que puede mostrar el panel; el hardware manda y de donde no hay, no se puede sacar más.
Brillo, temperatura y filtros: claves para la comodidad y la batería
A la hora de calibrar la pantalla, no todo es cuestión de perfiles de color. El brillo y la temperatura de color influyen muchísimo en cómo percibes los tonos y en lo cómoda que es la experiencia de uso a lo largo del día.
El brillo se puede ajustar rápidamente desde la barra de notificaciones, deslizando desde la parte superior de la pantalla y moviendo el control deslizante que aparece en los accesos rápidos. Si quieres un control algo más detallado, como activar un brillo extra tenue, normalmente puedes entrar en Ajustes > Pantalla > Brillo y activar o desactivar el brillo automático.
El brillo automático suele ser una buena idea, porque deja que el teléfono adapte la luminancia en función de la luz ambiental. Así evita deslumbrarte en habitaciones oscuras y te ayuda a ver mejor al sol sin que tengas que estar pendiente todo el rato del control.
Si eres de los que siempre llevan el brillo a tope manualmente, notarás que los colores parecen más agresivos y saturados, y que la batería se escurre más rápido de lo normal. Un punto medio, con ayuda del sensor de luz, suele ser lo más equilibrado para el día a día.
En paralelo al brillo, casi todos los móviles incluyen algún perfil de temperatura de color y filtros de luz azul pensados para reducir la fatiga visual por la noche, cuando la luz ambiental es más baja.
Temperatura de color y modos nocturnos
Muchos dispositivos Android cuentan con opciones llamadas “Protección ocular”, “Modo noche” o “Filtro de luz azul”, que tiñen la pantalla de un tono más cálido al bajar la luz del entorno. Normalmente puedes programarlos para que se activen al anochecer y se desactiven al amanecer.
Los tonos más fríos, con tendencia al azul, pueden resultar agradables de día porque dan sensación de limpieza y nitidez en los blancos, pero por la noche tienden a ser más molestos y pueden interferir en el descanso si abusas del brillo.
Los tonos cálidos, más anaranjados o amarillos, suelen ser más suaves y llevaderos cuando la iluminación es escasa. Al principio puede dar la sensación de que “ensucian” los blancos, pero una vez te acostumbras, la vista se relaja bastante.
Lo ideal es buscar un equilibrio en el que, durante el día, mantengas un color relativamente neutro con un brillo razonable, y por la noche actives un filtro cálido o un modo nocturno que recorte el exceso de luz azul.
Aunque estos ajustes no cambian de forma drástica la fidelidad del panel, sí modifican cómo percibes los colores en diferentes momentos del día, por lo que son una parte importante del “paquete” de calibración.
Cómo afectan estos ajustes a la cámara y a tus fotos
Una duda habitual es si todo este baile de configuraciones afecta al resultado real de las fotos que haces con el móvil. La respuesta es que la calibración de la pantalla no modifica el archivo de imagen, únicamente cambia la forma en que tú lo ves en ese dispositivo concreto.
Si usas un modo de pantalla muy saturado, la previsualización de la cámara y la galería mostrará unos colores más intensos de lo que en realidad contiene la foto. Cuando luego veas esa misma imagen en otro móvil, en un monitor calibrado o impresa, puede parecerte mucho más floja de tono.
Por eso, si te gusta la fotografía móvil o sueles editar imágenes, es recomendable trabajar con perfiles de color más naturales, que respeten lo máximo posible la gama sRGB. Esto te dará una idea más fiel de lo que realmente has capturado.
En el caso del vídeo ocurre algo similar: un modo extremadamente vívido puede hacer que ciertas escenas te parezcan quemadas o irreales, mientras que un perfil más neutro ayudará a apreciar mejor los matices, sobre todo en escenas oscuras o con muchos degradados.
En cualquier caso, ten claro que todos estos ajustes son visuales y reversibles: puedes cambiar de modo siempre que quieras sin alterar tus fotos ni tus grabaciones. Lo que sí conviene es que, de vez en cuando, compares tus imágenes en pantallas distintas para evitar sorpresas.
Calibrar la imagen en otros dispositivos Android: Android TV y Fire TV
La necesidad de ajustar colores y brillo no se limita solo al móvil. Muchos televisores con Android TV, cajas multimedia y dispositivos como Fire TV Stick basados en Android también incluyen menús de calibración de imagen que conviene revisar.
En estos aparatos, lo normal es entrar en el apartado de “Pantalla”, “Imagen” o “Display” dentro de los ajustes y toquetear parámetros como brillo, contraste, color, nitidez e incluso la temperatura de color, si la interfaz lo permite.
Suelen venir con varios perfiles predefinidos como Cine, Dinámico, Estándar, Juego o Deportes, que cambian bastante la forma en que se ve todo. El modo cine o película suele ser más fiel y con colores moderados, mientras que el dinámico dispara el contraste y la saturación para dar un impacto mayor.
Si ves que el contenido de streaming aparece demasiado oscuro, con negros lavados o con un tinte raro en las escenas claras, merece la pena dedicar unos minutos a estos menús y ajustar cada parámetro con calma.
La filosofía es la misma que en el móvil: primero prueba los perfiles que trae el fabricante y, si es posible, refina después el brillo, el contraste y la temperatura hasta que la imagen te resulte agradable sin perder detalle.
Aplicaciones de terceros para calibrar la pantalla en Android
Cuando el móvil no ofrece opciones de color avanzadas o sus perfiles no te convencen, puedes recurrir a aplicaciones de terceros diseñadas para ajustar la forma en que ves la pantalla. La mayoría funcionan usando una capa superpuesta que modifica todos los tonos que se muestran.
Conviene saber que estas apps, al mantenerse activas en segundo plano, pueden aumentar ligeramente el consumo de batería o interferir con ciertas funciones, como la instalación de aplicaciones, el uso de permisos especiales o las capturas de pantalla.
Aun con estas limitaciones, si tu móvil no permite calibrar de fábrica o arrastras un tinte muy molesto desde el primer día, este tipo de herramientas pueden ser la salvación para dejar el panel más o menos a tu gusto.
Antes de instalar nada, comprueba una vez más el menú de pantalla del teléfono, porque algunos fabricantes han ido añadiendo nuevas opciones mediante actualizaciones y puede que ahora tengas controles que antes no estaban.
Si después de revisar sigues sin encontrar nada útil, entonces sí, es momento de pasar a las apps de calibración y filtros de color que se pueden descargar desde Google Play.
Calibración de pantalla (Display Calibration)
La aplicación “Calibración de pantalla” está pensada para quienes quieren un ajuste rápido de la calidad visual sin tener que estudiar opciones complicadas. Su funcionamiento se basa en analizar la respuesta del panel y aplicar una corrección sobre negros y blancos.
Con un solo toque, la app inicia un proceso paso a paso en el que calibra los tonos más oscuros (sombras) y los más claros (tintes) para que las transiciones sean más uniformes y la pantalla se vea más limpia.
Una de sus ventajas es que el procedimiento es transparente y está optimizado para terminar en pocos segundos, prometiendo completar la calibración en torno a una decena de segundos, algo muy cómodo si no quieres complicarte.
El resultado suele notarse especialmente en imágenes con degradados, fondos de pantalla con colores suaves o vídeos donde antes se apreciaban bandas o zonas irregulares. Después de usarla, la mayoría percibe una sensación de panel más homogéneo.
No requiere permisos complejos y está orientada a usuarios que buscan una solución de “un clic”, aunque, como en cualquier app de este tipo, los resultados pueden variar según la calidad de la pantalla del dispositivo.
Ajustar la pantalla
Pese a que lleva tiempo sin recibir grandes actualizaciones, “Ajustar la pantalla” sigue siendo una herramienta muy popular para corregir pantallas con tintes raros o exceso de brillo mediante la creación de un filtro de color personalizado.
La idea es sencilla: creas un filtro que actúa como capa encima de todo el sistema para rebajar el tono dominante o bajar el brillo incluso por debajo de lo que permite el ajuste estándar del sistema.
Incluye una función llamada “Screen Test” que muestra patrones y fondos de distintos colores para ayudarte a detectar píxeles muertos o zonas defectuosas en la pantalla. Es muy útil si sospechas que tu panel tiene algún fallo físico.
Además, la app ofrece un apartado llamado “Efecto de filtro” con opciones como “Efecto Scanline”, que simula el aspecto de los antiguos monitores CRT. Este modo es más una curiosidad estética que una herramienta de calibración seria, pero puede resultar entretenido.
En definitiva, es una opción sencilla para quienes quieren jugar con filtros de color y detectar problemas de panel sin entrar en configuraciones demasiado técnicas.
Screen & Display Calibration
“Screen & Display Calibration” se presenta como una app ligera centrada en uniformar la respuesta de todos los píxeles de la pantalla y mejorar también la precisión táctil, todo ello sin necesidad de tener acceso root.
Su gran baza es que permite iniciar un proceso de calibración con un solo toque, guiando al usuario por diferentes pasos y mostrando al final los cambios aplicados en el panel.
Una vez terminado el proceso, muchos usuarios perciben que la pantalla se ve algo más homogénea y que la respuesta del táctil es más consistente en ciertas zonas, algo que se nota sobre todo en terminales veteranos.
La interfaz es muy simple y está pensada para personas sin conocimientos técnicos, por lo que no hay demasiadas opciones avanzadas con las que puedas liarte.
Como siempre, el efecto final depende de la calidad y el estado de la pantalla, pero para paneles que han envejecido puede suponer una mejora apreciable.
RGB Ajustes
La app “RGB Ajustes” utiliza una paleta RGB completa para permitir un control muy fino del tinte general de la pantalla mediante deslizadores independientes de rojo, verde y azul.
Al tratarse de un filtro superpuesto, no cambia la calibración interna del panel, pero sí modifica la forma en que tú percibes los contenidos, algo muy útil en móviles que no traen ninguna opción de color en los ajustes.
Gracias a esa combinación de canales, puedes corregir, por ejemplo, pantallas con dominante azul reduciendo ligeramente ese canal o contrarrestar un tono verdoso subiendo un poco el rojo y el azul.
También permite jugar con configuraciones muy personalizadas para lograr un efecto concreto que te resulte más cómodo, ya sea para leer de noche, para ver series o para suavizar colores que te resulten agresivos.
Es una app muy flexible, pero precisamente por eso conviene usarla con calma y anotar qué cambios haces, para poder volver atrás si no te convence el resultado.
Color Calibrator
“Color Calibrator” es otra de las aplicaciones más recomendadas para quienes necesitan ajustar al detalle los niveles de rojo, verde, azul y el brillo general de la pantalla, además de ofrecer varios perfiles predefinidos listos para activar.
Su funcionamiento, al igual que otras apps similares, se basa en superponer una capa por encima del sistema que altera la manera en que se muestran los colores sin modificar el hardware.
Entre sus funciones más interesantes está la posibilidad de filtrar colores excesivamente intensos, activar modos nocturnos y reducir la fatiga ocular, lo que la convierte en una buena aliada para personas sensibles a la luz.
Muchos usuarios la utilizan como solución cuando el móvil no trae ningún control de temperatura o cuando, a pesar de tenerlos, no consiguen librarse de un tono que les resulta molesto. La app permite guardar distintos perfiles y cambiar entre ellos según la hora del día.
Es especialmente útil en dispositivos económicos o antiguos que salen de fábrica con una calibración algo agresiva, ya que ayuda a suavizar la imagen sin demasiadas complicaciones.
Herramientas profesionales: ColorTrue y dispositivos externos
Más allá de los ajustes de fábrica y de las aplicaciones gratuitas, existe un nivel extra de precisión pensado para usuarios muy exigentes: son las soluciones que combinan una app móvil con un dispositivo externo de medición de color.
Una de las más conocidas es ColorTrue, que se usa junto con un medidor de color específico para analizar cómo reproduce realmente tu pantalla cada tono y corregir desviaciones de forma científica.
El dispositivo externo se coloca sobre la pantalla y la app muestra una serie de patrones de prueba que el sensor va leyendo para saber cómo responde el panel a distintos colores y niveles de brillo. Con esos datos genera un perfil mucho más preciso que cualquier ajuste a ojo.
Este tipo de herramientas están pensadas sobre todo para profesionales del color, fotógrafos o diseñadores que necesitan ver sus trabajos en el móvil con la máxima fidelidad posible y no tanto para el usuario medio.
Además, en muchos casos las correcciones se aplican solo dentro de la propia app o en entornos concretos, no en todo el sistema, por lo que su uso general como calibración global del teléfono es más limitado.
Aun así, si trabajas con color a nivel profesional y necesitas revisar imágenes en el móvil, estas soluciones pueden marcar una diferencia notable frente a los ajustes básicos. También es recomendable comparar tus fotografías en pantallas bien valoradas para comprobar desviaciones.
Consejos antes de ajustar la pantalla y buenas prácticas
Antes de ponerte a cambiar modos de color o a instalar media tienda de apps, es muy recomendable que verifiques que el sistema y las aplicaciones relacionadas con la pantalla están actualizados a la última versión disponible.
Normalmente basta con ir a Ajustes > Actualización de software y tocar en “Descargar e instalar” para que el móvil busque nuevas versiones. Algunos fabricantes corrigen problemas de brillo, parpadeos o tints raros mediante estas actualizaciones.
Una vez tengas todo al día, la mejor estrategia es empezar por los perfiles de color que incluye el fabricante, probarlos tranquilamente durante unos días en tu uso real y, solo si no te convencen, plantearte usar filtros externos.
La percepción del color es muy subjetiva, así que lo que para ti es perfecto puede resultarle excesivo o apagado a otra persona. Lo principal es que tú te sientas cómodo, que no te canse la vista y que la pantalla no te resulte agresiva.
Una buena idea es comparar cómo se ven tus fotos y vídeos en otros dispositivos con pantallas bien valoradas, como algunos móviles de gama alta o monitores calibrados, para saber si tu configuración te está alejando demasiado de la realidad.
Cómo afinar la calibración a tu gusto
Para sacar partido de todos estos ajustes, conviene que pruebes distintos perfiles de color durante varios días en situaciones variadas: en interiores, exteriores, con luz natural y artificial, de día y de noche.
Si acostumbras a llevar el brillo bastante alto, quizá te interese seleccionar un modo con colores más suaves para evitar que la pantalla parezca fluorescente. En cambio, si priorizas ver bien al sol, un modo vívido con buen brillo puede ser más adecuado.
También es útil revisar cómo se ven páginas web, redes sociales, series y juegos con cada perfil, porque no todos se comportan igual con todos los contenidos. A veces un modo que parece ideal en la galería resulta demasiado chillón en una app de lectura.
Si detectas cambios bruscos de color tras una caída, una reparación o una actualización importante, sospecha de un posible problema físico en el panel. En esos casos, los deslizadores de color rara vez arreglan el asunto y lo más sensato es acudir a un servicio técnico.
Con todo esto, dedicar unos minutos a entender qué hace cada ajuste y a probar con calma distintas combinaciones te permitirá disfrutar de una pantalla más natural, más cómoda para tus ojos y mejor adaptada a lo que tú necesitas, sin necesidad de cambiar de móvil ni de complicarte demasiado.
Calibrar la pantalla de tu Android combinando los perfiles del fabricante, un buen ajuste de brillo, los filtros de luz azul y, si hace falta, alguna app como Calibración de pantalla, Color Calibrator, RGB Ajustes o Screen & Display Calibration, es una forma sencilla de sacar todo el partido al panel, cuidar tu vista y conseguir que fotos, vídeos y juegos se vean como realmente quieres, siempre dentro de los límites físicos de tu dispositivo.