Besiege para Android llega dispuesto a conquistar a los fans de los juegos de construcción, física y destrucción creativa, trasladando al móvil uno de los sandbox más alocados que han pasado por PC y realidad virtual en los últimos años. En lugar de limitarse a ser un simple port, esta versión toca casi todos los palos: campaña completa, modo sandbox, interfaz adaptada a pantallas táctiles y, sobre todo, la misma libertad para montar máquinas imposibles y ver cómo todo salta por los aires.
Si alguna vez has querido meterte en la cabeza de un ingeniero medieval un poco chiflado, Besiege en Android es la excusa perfecta para dar rienda suelta a tu imaginación. El juego te pone delante un montón de bloques, ruedas, armas y artilugios mecánicos para que construyas desde catapultas cutres hasta mechas gigantes, helicópteros lanzallamas o dragones mecánicos. Todo ello con un sistema de físicas muy cuidado que hace que cada éxito sea glorioso y cada fracaso se convierta en una anécdota para contar.
Qué es Besiege y qué ofrece en móviles Android

En esencia, Besiege es un juego de construcción basado en físicas en el que diseñas máquinas de asedio para cumplir objetivos de lo más variado: arrasar aldeas, derribar murallas, destruir dirigibles, robar objetos o aplastar ejércitos enteros. Nació en PC, donde se ganó una comunidad enorme gracias a su libertad creativa y a la posibilidad de compartir diseños con otros jugadores.
La versión de Android mantiene esa filosofía intacta: construyes la máquina pieza a pieza y la pruebas en escenarios llenos de obstáculos y enemigos. Lo que distingue a Besiege de otros títulos similares es que no te lleva de la mano ni te obliga a seguir planos concretos; el juego te lanza un reto y tú decides si lo resuelves con una catapulta clásica, con un tanque con sierras o con un engendro volante lleno de bombas.
Detrás de esta adaptación está Spiderling Studios como creador original y Playdigious como responsable del port a móviles. El resultado es una conversión muy respetuosa con el juego de PC, que conserva la campaña con sus 55 niveles, el modo sandbox y la posibilidad de descargar máquinas creadas por otros jugadores, todo ello envuelto en una interfaz pensada para pantallas táctiles.
En Android, además, Besiege adopta un modelo free-to-try: puedes jugar el primer nivel sin pagar y, si te engancha, desbloquear el juego completo por un precio único en torno a los 7,99 euros. Nada de cajas de botín ni micropagos agresivos; pagas una vez y tienes acceso a toda la campaña y al resto de modos.
A nivel de requisitos técnicos, el juego pide al menos Android 10 y unos 3 GB de RAM para mover con soltura las simulaciones de físicas. En gamas de entrada o móviles antiguos puede que las máquinas más complejas sufran tirones o directamente no funcionen bien, así que es un título que se disfruta mucho más en terminales de gama media-alta hacia arriba.
Construcción libre: de catapultas a monstruos mecánicos
El corazón de Besiege para Android es su editor de máquinas. Dispones de más de 70 bloques y piezas distintas entre estructuras de madera, ruedas, engranajes, bisagras, resortes, globos, propulsores, armas de todo tipo y elementos lógicos que permiten automatizar comportamientos.
Construir empieza siempre igual: un cubo básico flotando en el aire se convierte en el núcleo de tu invento. A partir de ahí vas anclando bloques de madera que dan forma al chasis, añades ruedas para moverlo, refuerzos para evitar que se rompa a la mínima y, cómo no, armamento variado para arrasar todo lo que se cruce en tu camino. El sistema de construcción es muy intuitivo: eliges la pieza desde un menú por pestañas y la colocas con un simple toque.
La gracia está en que las piezas no son meros decorados; cada una tiene propiedades que afectan de lleno a la física. Colocar demasiados globos para intentar hacer un helicóptero puede hacer que el aparato se vuelva incontrolable y se estrelle contra el suelo, prendiendo fuego a todo lo que pille debajo. Montar una estructura demasiado alta y estrecha hará que vuelque al coger una cuesta. Y si llenas de cañones el techo del vehículo, el retroceso puede destrozar tu propio invento.
El juego anima precisamente a eso: a experimentar, fallar de forma estrepitosa y volver al editor para ajustar tu diseño. Puedes usar abrazaderas para reforzar uniones, resortes que se contraen al pulsar un botón concreto, bisagras que permiten crear brazos articulados o pinchos en el frontal para embestir tropas enemigas. No hay una única solución correcta para cada misión, y eso es lo que engancha.
Para los jugadores que quieran ir un paso más allá, la herramienta de modificación de bloques permite personalizar parámetros clave. Es posible cambiar la tecla o botón que activa cada componente, ajustar la velocidad de giro de una rueda, la fuerza de un resorte, el ángulo de una bisagra o incluso el tiempo que tarda un arma en dispararse. De esta forma, puedes crear máquinas sofisticadas como cuadricópteros autoestabilizados con bombas, grúas extensibles que giran y se alargan sin romperse o tanques que combinan cañones, sierras y lanzallamas.
Campaña, modos de juego y curva de dificultad
A nivel de contenido, Besiege para Android incluye una campaña con 55 misiones repartidas en cuatro reinos o islas, cada uno con su propio estilo de escenarios y desafíos. La duración ronda las 8-10 horas para completarla si vas a tiro hecho, pero puede dispararse fácilmente si te gusta perfeccionar tus máquinas o superar los retos de formas cada vez más locas.
Cada nivel plantea un objetivo concreto: desde algo simple como destruir una casita o atravesar un campo de minas hasta asaltar fortalezas completas, acabar con formaciones de soldados, interceptar globos, aplastar ovejas o robar un objeto especialmente protegido, como una espada gigante. La clave es que el juego no te dice cómo conseguirlo, solo te muestra el escenario e indica la meta.
La curva de dificultad está bastante bien medida al principio: las primeras fases funcionan casi como un tutorial encubierto, introduciendo poco a poco conceptos como el peso, la tracción, el retroceso de las armas o la importancia del centro de gravedad. Sin embargo, a medida que avanzas, la cosa se complica y hay momentos en los que puedes sentirte algo perdido.
Esto se debe a que, aunque hay algunos tutoriales opcionales, su explicación suele ser bastante escueta. Te enseñan lo básico de mover la cámara, colocar ruedas y poco más. Cuando entras en piezas mecánicas más complejas, las descripciones breves se quedan cortas, y muchas veces la única forma de entender bien cómo funcionan es probando y rompiendo máquinas hasta dar con la tecla.
Además de la campaña, Besiege en Android ofrece un gran modo sandbox en el que puedes construir sin límites de objetivos ni tiempo. Aquí no hay misiones ni requisitos estrictos: simplemente diseñas la máquina que se te ocurra y la pones a prueba en un terreno amplio, ideal para experimentar con bicharracos enormes que quizá serían poco prácticos en la campaña pero que dan muchísimo juego a nivel creativo.
Interfaz táctil, control y sensación de juego
Uno de los apartados más delicados en esta adaptación es la interfaz. Playdigious ha rediseñado por completo el sistema de control para móviles, sustituyendo el ratón y teclado por una combinación de toques, arrastres y botones virtuales. El menú de piezas se presenta mediante pestañas claras, la colocación de bloques se hace con precisión razonable y deshacer un paso es tan sencillo como pulsar un botón.
En construcción, la cámara se maneja con gestos multitáctiles para rotar, acercar o alejar la vista, lo que permite examinar tu máquina desde todos los ángulos. Puede llevar un par de niveles acostumbrarse, pero una vez interiorizado es bastante cómodo. El sistema de rotación de piezas y las herramientas para duplicar o borrar bloques ayudan a agilizar diseños complejos.
En la fase de prueba, el control del vehículo combina botones de dirección con teclas virtuales asociadas a armas o mecanismos. Por ejemplo, unas teclas pueden activar los lanzallamas, otras contraer los resortes o desplegar alas. En dispositivos con soporte para mando físico, es posible jugar con controlador, algo que se agradece mucho porque hace la conducción bastante más precisa.
Besiege también llega a otros formatos como la realidad virtual, donde se ha adaptado como Besiege VR, y ahí la sensación de manipular piezas con tus propias manos cambia por completo la experiencia. En VR el jugador se siente literalmente dentro del diorama medieval, cogiendo bloques, moviéndolos en el espacio y viendo sus máquinas a escala gigante. La adaptación corre a cargo de 3R Games S.A., que ha sabido trasladar el espíritu del original a un entorno inmersivo.
Aun así, incluso en móvil plano, la sensación de construir algo desde cero y verlo cobrar vida es plenamente satisfactoria. Cada vez que tu artilugio consigue superar un campo de minas, atravesar una muralla o derribar un dirigible sin hacerse añicos por el camino, notas esa mezcla de orgullo y alivio que solo dan los juegos basados en ensayo y error.
Gráficos, físicas y ambientación medieval
A nivel visual, Besiege apuesta por un estilo minimalista con estética medieval muy limpia. Los escenarios son dioramas con campos, aldeas, fortificaciones, globos y tropas que se mueven como pequeñas figuras articuladas. No busca un realismo técnico deslumbrante, sino un aspecto claro que permita ver bien lo que ocurre en pantalla.
Los fondos suelen estar rodeados de un espacio en blanco o niebla ligera, lo que refuerza la sensación de estar jugando con maquetas sobre una mesa. Este enfoque, lejos de ser pobre, encaja muy bien con el tipo de juego: necesitas distinguir cada pieza de tu máquina y leer de un vistazo qué está fallando cuando todo empieza a temblar.
Donde realmente brilla el juego es en la simulación física y en las animaciones de destrucción. Ver cómo una torre se desmorona después de que tu ariete la golpee de lado, o cómo las casas se deshacen en tablones y piedras cuando impacta un proyectil, es tremendamente satisfactorio. Los cuerpos de los enemigos saltan por los aires de forma caricaturesca, y la sangre, aunque presente, se muestra con un tono más humorístico que gore.
La interfaz también contribuye a esa sensación de “sueño raro medieval”. La música recurre a campanas suaves y melodías discretas que rara vez se ponen en primer plano. Lo que domina son los efectos: madera crujiendo, engranajes girando, metal doblándose y explosiones varias. El ruido de tu máquina desmoronándose es casi una seña de identidad del juego.
Un detalle curioso es que, cada vez que eliminas a alguien, el juego registra el nombre y la forma en que ha muerto, mostrándolo en la parte inferior de la pantalla. Es una especie de marcador macabro que refuerza la idea de que tú eres el causante directo de todo ese caos, añadiendo un punto de humor negro a la experiencia.